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Miles marchan contra el gobierno de Obama

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Por:  El Universal

Marcha-Obama-MUNDO-OKASMiles de personas marcharon ayer hasta el Capitolio para protestar por lo que consideran el gasto sin control por parte del gobierno del presidente estadounidense Barack Obama y contra su proyecto de ley de salud

 WASHINGTON (Agencias).— Miles de personas marcharon ayer hasta el Capitolio para protestar por lo que consideran el gasto sin control por parte del gobierno del presidente estadounidense Barack Obama y contra su proyecto de ley de salud.

Los manifestantes llenaron varias cuadras de la Avenida Pennsylvania, donde se encuentra la Casa Blanca, y marcharon hasta el Capitolio, según la Agencia local de Seguridad Nacional y Manejo de Emergencias.

Las personas marcharon cantando “¡basta, basta!” y gritando “¡mientes, mientes!”, mientras que otros manifestantes ondearon banderas de Estados Unidos y cargaban pancartas que decían “Seamos ecológicos, reciclemos al Congreso”, “Yo no soy tu cajero automático” y “La obamasalud me enferma”. Algunos hombres se disfrazaron con trajes coloniales y sombreros tricolores.

Los policías vigilaron la manifestación montados en caballos y en motocicletas.

Richard Brigle, veterano de la guerra de Vietnam y ex camionero, viajó desde Michigan. El hombre de 57 años dijo que es necesario reformar la ley de atención médica, pero no como lo planea Obama. “Mis nietos pagarán por eso. Costará mucho dinero que no tenemos”, señaló mientras marchaba con la ayuda de un bastón de madera.

La Fundación FreedomWorks, una organización conservadora dirigida por el líder de la mayoría en la Cámara Baja, Dick Armey, se coordinó con distintos grupos del país para realizar la llamada Marcha sobre Washington.

Casa Blanca, a la defensiva

La manifestación fue el acto más multitudinario hasta ahora de un movimiento de protesta entre los conservadores que inició en abril pasado y que en ciertos momentos ha colocado a la Casa Blanca a la defensiva.

Pese a que el Partido Republicano carece por ahora de un líder natural tras la derrota en las urnas el año pasado, grupos de base han encontrado nuevos bríos en su oposición a las iniciativas de Obama.

“Nunca antes en la historia” el país había marchado “hacia un socialismo como el que defiende este presidente”, dijo Bárbara Espinosa, una abuela que no quiso revelar su edad y que voló desde Arizona para protestar en Washington.

Silvia Zumárraga, de 42 años, portaba un cartel con el signo de la hoz y el martillo, y una foto en la que se veía a Obama con rasgos del Che Guevara. Los manifestantes, en su mayoría blancos, esgrimieron el apelativo de “socialista” contra Obama como un insulto en pancartas y eslóganes que pedían su destitución o le acusaban de mentir al pueblo.

La Policía no proporcionó un estimado oficial del número de participantes. Paradójicamente, sólo un puñado de legisladores republicanos estuvieron presentes en la manifestación, temerosos de que se les vincule con los elementos más extremistas de la derecha, que sostienen, por ejemplo, que Obama no debería ser presidente porque, creen, no nació en Estados Unidos.

“Finalmente los conservadores nos hemos despertado. Es muy difícil hacer que los conservadores se levanten del sofá; en cambio, es fácil para los liberales. Ellos quieren cambiarlo todo”, afirmó Richard Wohltmann, de 53 años, quien sostenía una pancarta que decía “la redistribución de la riqueza es un robo”.

Muchos de los manifestantes dijeron que gastaron su propio dinero para asistir a la protesta, una norma ética que creen debería aplicarse al gobierno.

Expresaron que el gasto sin control en temas como un seguro médico manejado por el Estado podría aumentar la inflación y llevar al país a la ruina.

El presidente responde

Obama fustigó ayer a los críticos de su iniciativa de reforma de salud, tratando de aprovechar el ímpetu conseguido con su discurso ante el Congreso para conseguir la aprobación de su prioridad en la agencia nacional. “No voy a aceptar el statu quo. No más”, dijo el presidente ante unas 15 mil personas en Minneapolis, en una presentación semejante a un acto de campaña.

Intercambian amenazas EU y Corea del Norte

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Por: El Universal

Los gobiernos de Corea del Norte y de EU desataron ayer una guerra verbal, luego de que el régimen de Kim Jong-il amenazó con iniciar acciones militares contra buques estadounidenses y sudcoreanos que inspeccionen barcos sospechosos

SEÚL.— Los gobiernos de Corea del Norte y de Estados Unidos desataron ayer una guerra verbal, luego de que el régimen de Kim Jong-il amenazó con iniciar acciones militares contra buques norteamericanos y sudcoreanos que inspeccionarán barcos sospechosos de portar equipos para armas de destrucción masiva.

En Washington, la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, advirtió que Corea del Norte sufrirá consecuencias por sus amenazas “provocadoras y beligerantes”, luego de efectuar un ensayo nuclear el lunes y lanzar media docena de misiles de corto alcance en días anteriores.

El gobierno norcoreano señaló: “Cualquier acto hostil contra nuestras embarcaciones pacíficas, como registro e incautación, será considerado una violación imperdonable a nuestra soberanía y responderemos inmediatamente con un potente ataque militar”.

En Moscú, un funcionario informó que Rusia está tomando medidas preventivas de seguridad porque teme que las tensiones generadas por el ensayo desaten una guerra nuclear.

Mientras, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se estancó en la búsqueda de sanciones para Corea del Norte.

EE UU quiere a Cuba en la OEA, pero si cumple la Carta Democrática

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Por: CubaEncuentro

‘No debe confundirse el deseo de dialogar con la abdicación de principios’, afirmó el subsecretario de Estado, James Steinberg.

Estados Unidos espera el día en que Cuba retorne al sistema interamericano, cuando cumpla con la Carta Democrática de la OEA, afirmó este miércoles el subsecretario de Estado norteamericano, James Steinberg, según la AFP.

“Esperamos el día en que todos los países del continente, incluida Cuba, se sienten en esta mesa especial, de una manera que sea consistente con los principios de la Carta Democrática Interamericana”, dijo Steinberg, durante su intervención en la conferencia anual del Consejo de las Américas.

Steinberg afirmó que Estados Unidos “busca un nuevo comienzo con Cuba”, para lo cual ha tomado medidas “que harán avanzar la libertad y crearán oportunidades para el pueblo cubano”.

El presidente estadounidense, Barack Obama, levantó en abril las restricciones a los cubanoestadounidenses para viajar y enviar remesas a la Isla, y ha mostrado su deseo de dialogar con el régimen castrista, siempre que éste muestre apertura democrática.

“El presidente ha dejado en claro nuestra disposición para hablar con el gobierno cubano sobre muchos temas. Pero mientras Estados Unidos tiende la mano al pueblo cubano, debemos llamar a nuestros amigos en el continente a unirse en el apoyo a la libertad, igualdad y derechos humanos en Cuba”, señaló.

Steinberg destacó que no debe confundirse el deseo de Washington de dialogar con “gobiernos con los que nuestras relaciones se han deteriorado en años recientes” con la “abdicación de principios”.

“La región está mostrando que la democracia puede traer beneficios si el gobierno encuentra maneras de ir más allá de la liberalización del comercio y el capital y crear políticas y edificar instituciones comprometidas con la justicia social”, agregó Steinberg.

Los países latinoamericanos han pedido el retorno de Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que fue suspendida en 1962, pero la Isla no ha mostrado interés en regresar al organismo.

Final inesperado

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Por: Miguel Iturria Savón

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – La noche del 15 de marzo, mientras Cuba enfrentaba a Japón en el Segundo Clásico Mundial de Béisbol, doce jóvenes desafiaban el mar rumbo a Florida desde la costa de Guanabo, al nordeste de La Habana, por donde regresaron después de navegar 20 millas pues cinco de ellos entraron en pánico, aunque el motor de la lancha funcionaba bien, la corriente era favorable y el equipo GPS marcaba el rumbo programado mejor que una brújula.

Uno de los tripulantes cuenta que volvieron en silencio por la base de campismo, cerca de la torre de perforación de petróleo, lo que impregnó sus ropas al nadar a la orilla. “Abandonamos la embarcación y caminamos hasta la carretera, pero en vez del ómnibus llegaron dos patrullas de la policía, alertadas por un agente que nos vio llegar. Eran las cuatro de la mañana del jueves 16”.

Otro de los jóvenes capturados expresa: “No llevábamos armas ni hicimos resistencia, pero nos pusieron la pistola en la cabeza y nos esposaron como si fuéramos invasores o delincuentes. Entre gritos, insultos y amenazas, los policías y los oficiales de la Seguridad del Estado que nos interrogaron durante 12 horas en Guanabo acentuaron nuestra frustración y el deseo de volver a escapar de Cuba”.

“Los tres oficiales de la Seguridad son menores de 30 años. Dos blancos y uno negro. Todos expertos en tortura psicológica. Mientras investigaban nuestros antecedentes trataron de enfrentarnos para obtener información. Cada dos horas volvían a preguntar: ¿Por qué te quieres ir del país? ¿No sabes que tenemos el poder y representamos la ley? ¿Crees que vas a ser libre en los Estados Unidos? ¿Qué contactos tienes con los defensores de los derechos humanos?”.

Como los jóvenes detenidos en Guanabo no tenían antecedentes penales ni contactos con la oposición pacífica, los agentes de la Seguridad del Estado ordenaron su liberación. La policía les impuso una multa de tres mil pesos duplicable a seis mil en el segundo mes. Días después recibieron en sus domicilios la copia de la Resolución 16/09, expediente 30.09 de la Capitanía del Puerto de La Habana, la cual no consideró el delito como salida ilegal del país, sino como “tenencia y operación de embarcación sin permiso en el territorio nacional”.

La salida ilegal es uno de los delitos más frecuentes en Cuba desde hace medio siglo. Millares de personas han sido encarceladas por esa causa. Más de 50 mil perdieron la vida en el intento. Según las estadísticas de los Estados Unidos 14 mil 61 cubanos pidieron refugio en su territorio durante 2008. Entre octubre de ese año y marzo de 2009 llegaron a las costas de Florida 437, mientras 415 fueron interceptados por los guardacostas y repatriados a la isla.
Los jóvenes que me ofrecieron su testimonio se sienten frustrados, pero no pierden la esperanza de emigrar al norte. No saben cómo cambiar a su país para vivir en libertad y acceder a las posibilidades que les niega el régimen socialista.

Fuga mortal

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Por: Jorge Olivera Castillo, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – El mar los devolvió hecho pedazos. Fue en agosto pasado que cayeron en las fauces del océano mientras pretendían alcanzar otras orillas relativamente cercanas, pero custodiadas por olas de intensa musculatura y peces de apetito insaciable.

Las marejadas hicieron trizas balsa de madera y los tanques plásticos. Seguramente era el principio de una muerte con los pulmones anegados, el pavor inscrito en la mirada, la desesperación pintando de gris las esperanzas en un mejor destino.

En pocas horas murieron quien sabe si bajo el influjo de un día sin sol a causa de la tormenta tropical Fay, o de una noche demasiado oscura para ver los bordes de la suerte.
Varios pescadores avistaron los restos hace algunos meses. No es difícil imaginar el asombro clavado en el rostro de los descubridores de cuatro cadáveres con la piel marchita y el cuerpo poblado de mordidas.

Es una banalidad pensar si los comensales fueron tiburones o barracudas. Lo que lacera el alma de familiares, amigos y personas con un poco de sensibilidad es el drama del naufragio y su fatal resultado.

Ese espeluznante hallazgo se añade a la enciclopedia de hechos donde quedan reflejados los pormenores de una tragedia nacional. ¿Qué motivaciones llevaron a estos hombres a embarcarse en una empresa de riesgos tan elevados?, ¿Entenderán las futuras generaciones de cubanos que más de 50 mil de sus coterráneos pusieron fin a sus vidas queriendo irse de su país en cualquier objeto flotante?

Es duro ver ahora las fotos de Rolando Alberna, Osmani Segura e Iván Peláez, tres de los cuatro occisos devorados por el mar, y pensar en su agonía envueltos entre la espuma del oleaje e intentando zafarse de los brazos de la muerte.

En total eran ocho hombres que iban rumbo a los cayos de Florida, hartos de la persecución y del peligro de ser llevados a la cárcel por sus actividades dentro de la oposición.

Eran cubanos de a pie que apostaron por sumar sus voces y su voluntad a favor de que Cuba se transformara en una nación sin exclusiones motivadas por razones ideológicas y políticas. Querían ser ciudadanos de un país donde no fueran maltratados y excluidos por no comulgar con la filosofía impuesta por la élite de poder. Optaron por evadirse de lo que es Cuba: una prisión donde el rigor se funde con los aires de una cotidianidad aparentemente soportable.

Ellos determinaron borrar de sus vidas las pesadillas del encierro y la falta de expectativas. En cada paletazo de los remos sobre el agua quedaban sepultados los ruidos del amplio arsenal represivo. De lejos miraban el infierno con sus prohibiciones, sus candados camuflados con cintas de colores y las rejas hechas a golpe de decretos y odios macizos. Tenían la vista en el horizonte. El pensamiento sobre un futuro digno sin el lastre de la esclavitud.

La fatalidad se interpuso. No pudieron satisfacer sus más caros deseos. Hoy engrosan la larga lista de fallecidos en el Estrecho de Florida en el intento de abandonar la Isla.
Esos cuerpos magullados e irreconocibles, tienen excelente dicción. Son testimonio de que Cuba ha sido y es una amarga experiencia, una obra de terror sin un final previsible.

El caso de Puerto Rico

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Por: Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – El gobierno de Cuba en su incesante política propagandística no deja de repetir su farisaico apoyo al derecho de  la autodeterminación de los pueblos. Sus palabras difieren bastante de los hechos. Cuando el pueblo de Kosovok con más del 90,0% de  población albanesa, después de tantos abusos, quiso separarse de Serbia y la comunidad internacional lo apoyó, para las autoridades cubanas esto fue una interferencia en los asuntos internos  serbios.

Pero al tratarse de Puerto Rico, donde la inmensa mayoría de la población ha votado reiteradamente por mantener un status de relaciones especiales con Estados Unidos, y las distintas facciones independentistas sumadas no alcanzan ni el 4,0% de los votos en varias votaciones, las autoridades cubanas aducen una supuesta  interferencia norteamericana en la autodeterminación del pueblo borinqueño, y por consecuencia procuran llevar el asunto a discusión en las Naciones Unidas.

Asimismo ocultan elementos decisivos sobre Puerto Rico al pueblo cubano, mediante una falsa propaganda sobre la existencia de un estado colonial, pues son los propios puertorriqueños quienes desean el status actual. Incluso un porcentaje crecientemente alto se pronuncia por la conversión de la Isla en otro estado norteamericano, lo cual está por definirse y dependerá también de la decisión de Estados Unidos.

Al mismo tiempo que se escamotean al pueblo cubano los verdaderos deseos de los puertorriqueños, también se le oculta sus innegables avances. En 2006 tenían un PIB per cápita de 19 mil 100 dólares, el más alto de América Latina; el país que más se le acerca  es Chile con 13 mil 030 dólares, calculados por la revista The Economist, a paridad de poder adquisitivo.

Asimismo, la Isla del Encanto, con un área de algo más de 9,0 miles de kms. cuadrados, menos que varias provincias cubanas,  también posee índices de desarrollo social entre los mejores de América Latina.  La esperanza de vida es de cerca de 80 años- superior al índice cubano- con 82,7 para las mujeres.  Para tener una idea de la diferencia en cuanto al  PIB por habitante, el de  Cuba se sitúa en 3 mil 900 dólares anuales, o sea casi 5 veces menos que el de Puerto Rico.  En cuanto a Nicaragua, la situación es mucho peor, pues sólo llega a 2 mil 700 dólares al año, lo que parece se le olvidó citar al Presidente Daniel Ortega en su parcializado y aburrido discurso pronunciado en la V Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago.

Indudablemente, los independentistas tienen todo el derecho de brindar y defender sus puntos de vistas. En la práctica lo hacen sin cortapisa alguna  en su isla y fuera de ella, sin el peligro de recibir 28 años de cárcel como sucede en Cuba a quien expresa sus ideas y aspira a vivir en un país democrático y con respeto a los derechos humanos.

El caso del status legal de Puerto Rico no es único en el mundo.  En nuestro continente existen otros territorios donde los ciudadanos prefieren tener  vínculos especiales con sus antiguas metrópolis, y que se sepa el gobierno cubano no los hostiga, ni promueve a los opositores políticos de esos lugares.

Entonces, por qué esa obsesión con un tema que sólo compete a los puertorriqueños. Por otra parte, es inmoral que se pretenda seguir engañando a la población cubana, dando versiones unilaterales y engañosas sobre la realidad en esa Isla hermana.

Cuba: un año difícil para el turismo

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Por: Fernando Ravsberg/BBC Mundo, La Habana

El ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero, afirmó que en los primeros meses de este año el número de visitantes creció apenas un 2% y adelantó que “el 2009 está siendo un año difícil”.

“La crisis impacta en todos los sectores de la economía mundial y el turismo no está exento”, señaló Marrero.

Según fuentes del Ministerio de Turismo de Cuba consultadas por BBC Mundo, el mes pasado, tan sólo en La Habana, quedaron sin trabajo 800 empleados del sector. Al parecer se trata de “compactar” los hoteles para reducir costos en tiempos de poca afluencia.

A pesar de ello, la viceministra de la cartera, María Elena López, dijo que no pensaban bajar los precios.

“Los destinos de la competencia hacen ofertas… rebajando de manera muy agresiva los precios, situación a la que nosotros como destino turístico no hemos llegado”, aseguró López.

Por su parte, el ministro Marrero afirmó que, a pesar de la crisis y de los huracanes, “arribamos a esta feria luego de concluir el mejor año del turismo cubano, con un crecimiento de visitantes superior al 9% y un incremento de los ingresos de un 12%”.
La gripe porcina

Marrero se refería a la Feria Internacional de Turismo, desde donde aseguró a BBC Mundo que esperan que en el 2009 lleguen 2. 350.000 turistas, por lo que el ingreso bruto sería de unos US$2.700 millones.

El flujo de visitantes este año se mantendrá desde los mercados tradicionales de Cuba. En primer lugar Canadá, con más de 800.000 turistas, seguido de Inglaterra, Italia y España. De América Latina figuran México y Argentina con unos 130.000 viajeros.

Según la previsión del ministro el número de visitantes extranjeros no crecería durante el 2009, sin embargo, la aparición de la gripe porcina en México podría terminar beneficiando a Cuba, donde hasta ahora no han aparecido casos de esa enfermedad.

En este sentido Cuba prohibió los vuelos hacia y desde México y Salud Pública está haciendo enormes esfuerzos en localizar cualquier brote de gripe para evitar una propagación que afectaría inmediatamente la industria turística nacional.
Ventajas y desventajas

El turismo en Cuba es aún muy pequeño respecto a sus vecinos: México, República Dominicana o Puerto Rico. Sin embargo, experimenta el mayor crecimiento en la región. En menos de 20 años pasó de cero a más de 2,3 millones de visitantes.

Respecto a sus competidores tiene ventajas importantes, algunas de ellas enumeradas por el ministro Manuel Marrero: “ofrecemos seguridad, algo que escasea cada vez más en el mundo, calidad de vida y diversidad cultural”.

Al igual que sus vecinos cuenta con un ambiente natural extraordinario para el turismo de sol y playa pero también la mayor de las Antillas tiene desventajas: precios más altos, un servicio muy deficiente y escasez de actividades extrahoteleras.

Por otra parte, el pasado año se autorizó el hospedaje de ciudadanos cubanos en los hoteles turísticos, lo que abrió el mercado nacional “muy importante sobre todo los fines de semana”, le explicó a BBC Mundo la viceministra López.

Agencias como Havanatur, Cubatur y Cubanacán compiten hoy con excursiones para cubanos a diferentes destinos a lo largo de toda la isla, incluyendo los cayos. Sólo las actividades náuticas continúan vedadas para los nacionales.
La invasión norteamericana

La gran esperanza es la apertura del turismo estadounidense, algo que parece cada día más cercano, si se toma en cuenta las propuestas presentadas en el Congreso de Estados Unidos y el apoyo creciente que estas despiertan en la sociedad.

Las cifras varían. Algunas agencias turísticas estadounidenses consultadas por BBC Mundo calculan que cinco años después de que se autoricen los viajes, el flujo de visitantes estadounidenses podría sobrepasar los 3,5 millones, superando a todos los demás países juntos.

Para Cuba tendría además la ventaja de ser un mercado cercano, lo que permite mayores ganancias al país debido a que la “tajada” de las aerolíneas es menor. Por otra parte, se trata de un turista con un alto poder adquisitivo y muy gastador.

En la actualidad hay en la isla 47.000 habitaciones pero nuevos hoteles se están construyendo aceleradamente, con por lo menos 100 suites de alto estándar, sin lugar a dudas pensando en un nuevo público más poderoso y exigente.

Versión resumida del artículo “Don’t Just Close Gitmo. Give It Back” de Julia E. Sweig, publicada por The Washington Post este 3 de mayo (2009)

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NO CERRAR GUANTANAMO. DEVOLVERLO.

El presidente Obama ha prometido cerrar el campo de detención en Guantanamo, buscando borrar una mancha en la reputación mundial de Estados Unidos de América. En un esfuerzo por reconstruir el acercamiento de Washington a la isla (Cuba), él también tomó la delantera, facilitando los viajes y quitando restricciones a los envíos de dinero a Cuba. Estas dos iniciativas ocurren en caminos separados y lejanos, pero ahora podrían juntarse. Tal vez existe un proyecto oculto que ve a la Base Naval de Guantamo como el lugar adecuado para Obama lanzar una iniciativa en las relaciones de Washington.

Esto no es tan imposible como se escucha a primeras instancias.

Estados Unidos  está  en un retroceso,  modificación,  o en una especie de retirada de su presencia militar. Piénsese en Okinawa, South Korea, o Subic Bay en Filipinas; Vieques, en Puerto Rico. No importa el valor estratégico de Guantánamo para los Estados Unidos de América para procesar refugiados o como un puesto de avanzada  contra las drogas; sino que el costo de la estancia permanente –súmese también la estancia de los prisioneros y la oposición del gobierno isleño – sobrepasa los beneficios.

Ahora es el tiempo para comenzar esta transición. La transformación de Guantánamo, como parte del crecimiento en la reestructuración de las relaciones de Washington con Cuba, puede ser el comienzo de la reparación de una política que el mismo presidente Obama ha señalado como fallida. Esto puede remover el punto muerto en que han estado las cosas durante 50 años y poner a prueba a Raúl Castro para hacer cambios significativos.

Yo visité el territorio de la base naval en el oriente de Cuba el mes pasado,  gracias a la invitación del Adm. James Stavridis, cabeza del Comando Sur de los Estados Unidos de América. Menos que para ver las celdas de los prisioneros o para aprender acerca del tratamiento a los detenidos (pensé que hice ambas cosas),  fui, sobre todo,  para explorar una región que no había visitado en un cuarto de siglo viajando y escribiendo acerca de la isla. No sólo quería ver que estaba pasando allí actualmente, sino también imaginar como la base puede ser cerrada y los ojos de la humanidad centrarse en otro lugar.

 Manejando a lo largo de la cerca y viendo las banderas cubanas y las atalayas, me conmovió  la relativa paz y quietud que ambos lados mantenían. Cuando el oficial encargado de la bandera y el equipo de ambos lados se encuentran cada mes en el portal este de la base, ellos continúan la larga historia de pragmatismo y ambivalencia que siempre ha existido.

Después de la intervención de Estados Unidos de América en la Guerra Hispano-Americana en 1898, Washington forzó a Cuba a aceptar  una base naval en Guantánamo como una condición para la independencia.
Desde la invasión por Bahía de Cochinos, más de cuatro décadas atrás, La Habana ha pedido la devolución del territorio de la base, pero Washington ha hallado pocos incentivos para abandonarla. El financiamiento de la base es gratuito, el alquiler anual es sólo de 4.000 mil dólares. Con fundamentos de principios y orgullo Cuba no ha hecho efectivo el cheque desde 1959.

Raúl Castro se ha referido a la base como un “lugar neutral” donde el diálogo con la administración de Obama podría desarrollarse algún día.
Desde 1990 se endurecieron la medidas de seguridad en la cerca para las personas (cubanos) que trabajan dentro y en los alrededores de la base, medidas tanto aéreas, terrestres como marítimas. Fue poco después que EE UU internara a sospechosos de terrorismo en Guantánamo Bay. Raúl Castro siempre ofreció devolver cualquier detenido que tratara de escapar al territorio cubano. Pero como las acusaciones de tortura emergieron y el simbolismo de Guantánamo fue global, Cuba se unió al mundo en repudio a los Estados Unidos.

A pesar de los intentos políticos que se hagan en ambos lados, un nuevo acercamiento entre Washington y La Habana tomará  tiempo. Obama ha hecho un llamado a favor de la liberación de los presos políticos cubanos. Cuba tiene el ojo puesto en el desmantelamiento de las sanciones comerciales y en el retorno de los espías cubanos que cumplirán largas sentencias en las cárceles de Estados Unidos. A los hermanos Castro no les gustaría que ninguna reforma interna ocurriera en un marco de concesiones a Washington, mientras que la administración de Obama esperará a ver como el gobierno de Raúl Castro cumple con “mejorar la vida material y espiritual del pueblo cubano”.

Por supuesto, así como Obama no levantará el embargo mañana, ni  devolverá la base al día siguiente. Ni a corto plazo habrá nada atrevido, los dos gobernantes y sus fuerzas armadas tienen puestas las miras en que Guantánamo puede eventualmente convertirse en una zona ideológicamente libre.

Las dos naciones podrían expandir sus conversaciones mensuales en la entrada de la base sobre el tema del perímetro de seguridad para incluir el tráfico de drogas, el contrabando de seres humanos, el procesamiento de refugiados, los preparativos para contrarrestar desastres y proporcionar alivios a las víctimas.

El próximo paso sería que Estados Unidos invitara a los oficiales cubanos a cruzar la puerta y pasear por Guantánamo Bay, en parte para ver como la Armada estadounidense ha respetado el medio ambiente natural  –una dimensión de que la presencia americana es limitada podría retar los prejuicios cubanos.

Tercer paso. Invitar también a cientos de periodistas norteamericanos y del mundo, juristas y expertos en refugiados que en ya han visitado la base desde hace algunos años. Seguramente nosotros podríamos extender la misma cortesía para sus pares cubanos.

Finalmente La Armada podría invitar a profesionales de la salud cubanos, norteamericanos y de otros países de la región para poner bases a estrategias de cooperación. El propósito de convertir la base en un centro de investigación pública de la salud y tratamiento regresando a proyectos ya mencionados en anteriores administraciones estadounidenses y que había sido visto favorablemente por La Habana.

Y a continuación, el artículo completo de Julia E. Sweig

Don’t Just Close Gitmo. Give It Back.
Sunday, May 3, 2009
The Washington Post

By Julia E. Sweig

President Obama has promised to shut down the detention camp at Guantanamo Bay, seeking to erase a blot on America’s global image. He has also reached out  to Cuba, easing some travel and financial restrictions in an effort to recast Washington’s approach to the island. These two initiatives have proceeded on separate tracks so far, but now is the time to bring them together. Hiding in plain sight, the U.S. naval base at Guantanamo Bay is the ideal place for Obama to launch a far-reaching transformation of Washington’s relationship

How? By preparing to give Guantanamo back to Cuba.

It’s not as impossible as it sounds. The United States has scaled back, modified or even withdrawn its military presence elsewhere; think Okinawa, South Korea, Subic Bay in the Philippines or Vieques in Puerto Rico. Whatever Guantanamo’s minor strategic value to the United States for processing refugees or as a counter-narcotics outpost, the costs of staying permanently — with the stain of the prisons, the base’s imperial legacy and the animosity ofthe host government — outweigh the benefits.

The time to begin this transition is now. By transforming Guantanamo as part of a broader remaking of Washington’s relationship with Cuba, the Obama administration can begin fixing what the president himself has decried as a “failed” policy. It can upend a U.S.-Cuba stalemate that has barely budged (mover, resolver) for 50 years and can put to the test Raul Castro’s stated willingness to entertain meaningful changes.

I visited the 45-square-mile U.S. naval base at the southeastern tip of Cuba last month at the invitation of Adm. James Stavridis, head of U.S. Southern Command. I went less to see the prison cells or learn about detainee treatment (though I did both) than to explore a region that I’d never visited in a quarter-century of traveling to and writing about the island. I not only wanted to see what was actually happening there, but also to imagine how the base could evolve  once the detention facility is shut down and the eyes of the world shift elsewhere.

During my trip, it hit me how much Guantanamo — two-thirds of which is made up of the pristine waters of the bay that bears the same name — is really a part of Cuba. Overlooking the western side of the bay sat a pair of well-kept 1940s-style houses, precise replicas of the kind of residences I had seen in Havana weeks earlier. I hadn’t expected the natural environment to capture my attention the way it did. Manatees, which are disappearing elsewhere, breed in abundance; dolphins dart out of mangrove swamps and swim alongside the Navy’s ferries and motorcrafts as they cross the bay.

Driving along the fence line and seeing the Cuban flags and watchtowers, I was struck by the relative peace and quiet that both sides maintain at the one spot where they deal with each other most. In a way, when flag officers and staff from both sides meet each month at the base’s east gate, they continue a long history of pragmatic if ambivalent engagement that started well before Guantanamo became the nightmarish Gitmo.

After the United States intervened in the Spanish-American War in 1898, Washington forced Cuba to accept the creation of a naval coaling station at Guantanamo Bay in 1903 as a condition of independence. During several peak years of activity and construction in the 1940s, at least 9,000 Cuban civilians worked on the base, and small cities such as Caimanera and Boqueron catered to foreign soldiers with bars, brothels and the like. During the revolution, Cubans smuggled all sorts of supplies off the base to aid the rebel cause. Even after 1959, as the new Castro regime sharpened its attacks on symbols of American power, working on the base did not necessarily preclude being a good revolutionary. To this day, the United States provides pension benefits and health care to a handful of retired Cuban workers, some of whom still live on the base.

Since the Bay of Pigs invasion more than four decades ago, Havana has demanded the return of the base territory, but Washington has found little incentive to leave. The base is a financial freebie; the annual rent is only $4,000, although on grounds of pride and principle, Cuba has not cashed the check since 1959.

Yet the Cuban government has never taken steps, military or otherwise, to get the base back. “We are audacious and valiant,” remarked Cuban President Osvaldo Dorticos in 1964, “but we are not stupid.” Echoing such practicality, Raul Castro has referred to Guantanamo as a “neutral place” where dialogue with the Obama administration might one day unfold.

Since the 1990s, the monthly “fence-line” talks have ensured safety for the people who work in and around Guantanamo’s air, land and maritime borders. Shortly after the United States began housing terrorism suspects at the base, Raul Castro even offered to send back any detainee who tried to escape into Cuban territory. But as allegations of torture emerged and Guantanamo’s symbolism went global, Cuba joined the world in excoriating the United States.

Despite the glimmers of political will on both sides, a rapprochement between Washington and Havana will take time. Obama has called for the release of Cuba’s political prisoners. Cuba has its eye on the dismantling of American commercial sanctions and the return of Cuban spies now serving lengthy sentences in U.S. jails. The Castro brothers are unlikely to frame any reforms as a concession to Washington, while the Obama administration will wait to see how the government of Raul Castro fulfills is commitment to “improve the material and spiritual lives of the Cuban people.”

Of course, just as Obama is not going to lift the embargo tomorrow, neither will he simply give back the base the next day. But short of anything so bold, the two governments and their armed forces have already shown that Guantanamo can eventually become an ideology-free zone.

The two nations could expand their monthly gate talks beyond the issue of perimeter security to include drug trafficking, human smuggling, refugee processing and disaster preparedness and relief. Such confidence-building talks could lead to deeper cooperation, even on human rights and political prisoners.

Next, the United States should invite those same Cuban officers to cross the gates and tour Guantanamo, in part to view evidence of the Navy’s stewardship of the natural environment — a dimension of the American presence that is bound to challenge Cuban preconceptions. Third, hundreds of U.S. and international journalists, lawyers and refugee experts have visited the base in the past few years. Surely we can extend the same courtesy to their Cuban peers.

Finally, the Navy could invite public-health professionals from Cuba, the United States and other countries in the region to the base to develop strategies for cooperation. Proposals to convert the base to a public health research and treatment center date back to the Kennedy White House and have been viewed favorably by Havana ever since, especially in light of Cuba’s world-class expertise in infectious and tropical diseases.

These initiatives defy the argument that the United States should cling to the base — and the embargo, for that matter — as leverage to push Cuba toward democracy. The past 50 years have proven the fallacy of that logic. Returning Guantanamo Bay to full Cuban sovereignty and control is a win for the United States: Aside from the boon to America’s credibility with the Cuban people and throughout Latin America, these first steps would probe the Cuban government’s apparent disposition to use the base as a point of contact with the United States — and gauge the regime’s willingness to move the ball forward even more.

“As a president, I say the U.S. should go. As a military man, I say let them stay,” Raul Castro quipped last year. It’s hard to know exactly what he means. Floating these proposals would be a good way to find out.

sweigj@gmail.com

Julia E. Sweig, a senior fellow at the Council on Foreign Relations, is the author of “Inside the Cuban Revolution” and the forthcoming “Cuba: What Everyone Needs to Know.” CFR research associate Michael Bustamante contributed to this article.

Obama jugó… ahora le toca a Castro

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Por: Lázaro Tirador Blanco

MIAMI, Florida, abril, (www.cubanet.org) -Lamento no haberme equivocado en las verdaderas intenciones detrás de la aparente complacencia del régimen de Cuba con respecto a la eliminación de las medidas restrictivas de viajes y remesas a Cuba para familiares de cubanos en EE.UU. Siempre he valorado de  positiva la acción en el sentido de mostrar el interés del Presidente Obama de aliviar las tensiones entre ambos países y beneficiar a una parte de las familias cubanas afectadas por las tensas relaciones existentes entre ambos países, sólo que he discrepado en el método que se usó, de no exigir nada a cambio, y todo ha quedado igual: sólo que el régimen va a recibir más dinero y posiblemente más turistas.

La aparente disposición del actual Presidente de Cuba, Raúl Castro, de dialogar sobre cualquier tema con EE.UU., incluidos “los presos políticos y los derechos humanos” no fue más que una señal del cátcher para confundir al bateador, pero el verdadero lanzamiento lo hizo Fidel Castro al expresar sobre las acciones del Presidente Obama que “Nosotros comprenderíamos mejor las limitaciones reales que el nuevo Presidente de Estados Unidos tiene para introducir cambios en la política de su país hacia nuestra patria, que el uso de la mentira para justificar sus acciones”. Primero fueron elogios.

Después fue que el presidente Obama, “sin duda interpretó mal” la declaración de su hermano y sucesor Raúl sobre que estaba dispuesto a discutirlo todo con Washington y ahora lo tilda de mentiroso.

Para menospreciar y difamar la excelente muestra de dominio y maestría política que Obama dio en la Cumbre, el ex gobernante cubano no tuvo pudor en delatar el papel de “chismoso y lleva y trae” que adoptó su aliado, el presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien le contó que Obama “se movía por todas partes buscando a las personas para influir sobre ellas, sugestionándolas con su poder y sus halagos”. Este maniático dictador y enredador adula y elogia hoy y mañana saca sus uñas, aún a los que le hacen  bien (de eso saben mucho sus compañeros purgados en estos 50 años).

La secretaria de Estado, Hillary Clinton,  dijo que lo que ha hecho Fidel ha sido enmendar la plana a Raúl, y  que  “puede verse que empieza a haber un debate”. Pero cuidado, sólo puede tratarse de una estrategia para seguir confundiendo al pueblo cubano con una campaña de desinformación que cuando se orquesta –como a menudo ha pasado en estos años-, al final nadie entiende nada, pero entre la Mesa Redonda, Granma y Juventud Rebelde y los Materiales de Estudio del Partido y los CDR, etc., etc., etc. se forma “una campaña” que al final se publica como la “valiente respuesta revolucionaria del pueblo, a los intentos del enemigo imperialista de desestabilizar una vez más a la Revolución…” Por eso he dicho antes que la real respuesta del régimen será “más de lo mismo”.

Es cierto que también pudiera pasar  que la apresurada respuesta de Raúl haya sido un desliz del pichón de político, que su vetusto hermano y aún líder y manager tuvo que corregir públicamente diciendo “donde dijo digo, digo Diego…”

Al final no importa, lo que realmente sucede es que la voluntad de un entendimiento que logre reales resultados para la mayoría oprimida del pueblo cubano no parece ser tan sencilla como han cantado muchos líderes anticastristas en el exilio, algunos líderes opositores dentro de la propia Cuba y un numeroso grupo de líderes regionales y mundiales, algunos de los cuales nunca han tenido el pudor de condenar al régimen por sus atrocidades y hablan mucho de la integración de Cuba, de los derechos de Cuba, de su amor por Cuba y nunca han mencionado la violación de los derechos de millones de cubanos por años, ni los padecimientos de todo un pueblo oprimido por el totalitarismo demencial castrista. Lo que sucede es que –como otras veces-, alrededor de nuestro sufrido país se desatan debates en foros mundiales y eventos políticos pero con la única representación de la parte opresora, sin escuchar los estertores de los oprimidos ni de sus representantes que siempre están ausentes.

Por algunos de mis artículos anteriores me han acusado de favorecer el embargo, lo que catalogan de anacronismo. ¡Líbreme Dios de favorecer el embargo! Siempre he creído que fue una medida que perdió su vigencia al final de la Guerra Fría. ¡Pero el embargo, ejercido por los EE.UU. y mantenido encendido por el propio gobierno cubano ha sido pretexto para mantener apretado el lazo al cuello de todo nuestro pueblo durante casi 50 años! Como consecuencia de las medidas del régimen en respuesta a los reclamos ante la situación del propio embargo y del surgimiento de una naciente conciencia de cambio en Cuba, han muerto en las cárceles muchos cubanos, otros han sido torturados, encarcelados injustamente y al menos decenas de miles han perdido sus vidas en el estrecho de la Florida buscando una esperanza de libertad y se ha divido por medio siglo a las familias cubanas. Sólo he dicho que ese sufrimiento, esa sangre y esas separaciones no pueden ser en vano.

Cierto es que el Presidente Obama ha pedido “gestos” de parte de Cuba para que se amplíe la política de normalización del conflicto entre los dos países. Es una manera política de lograr lo mismo: no se exige y se da el primer paso y se pide una respuesta consecuente. Pero la prepotencia no permite esas reglas: se burla y aún ofende al único gobernante norteamericano que en casi cinco décadas ha planteado abiertamente normalizarlo todo, de manera bilateral, con acciones  bilaterales de buena voluntad y un espíritu constructivo.

A Obama le salió bien la jugada en la Cumbre de las Américas y presentó una política hacia América Latina diferente a la tradicional de su país. Fue conciliador y escuchó y habló con todos. Pero detrás de la defensa a ultranza del gobierno de Cuba –no de los cubanos-, por parte de los bolivarianos y algunos adeptos no convencidos, se demuestra que se está forjando una nueva fuerza continental, escudada en un nacionalismo que no oculta su sello chavista y que, bajo las banderas del antiimperialismo norteamericano están levantando un nuevo imperialismo que enseña cada día sus garras en la Venezuela que Chávez quiere hacer suya con la simple jugada de comprar o perseguir, como ahora hace con sus opositores. También de eso los cubanos sabemos mucho, porque todavía se sufre.

No habrá que esperar demasiado para saber cuál será el rumbo real de los acontecimientos, sobre todo con respecto a Cuba. Dios quiera que me equivoque totalmente y que las pretensiones del Presidente Obama lleguen a conciliar con la política (¿nueva?) del actual Presidente Raúl Castro, siempre que las maniáticas pesadillas caudillistas de Fidel no se lo impidan.

Sobre las declaraciones de Raúl Castro en Cumaná

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Luis Tornés Aguililla

ATHIES-SOUS-LAON, Francia, abril, (www.cubanet.org) -A Raúl, allá en la reunión de Chávez en Cumaná,  se le ocurrió decir con mucho énfasis que, con Estados Unidos, estaba dispuesto a discutir – cito – “¡todo, todo…, todo !” pero el problema es que la primera discusión que necesitamos no debe ser con los Estados Unidos de América sino con la nación cubana.

El asunto esencial es con nosotros, con los cubanos.

No debemos equivocarnos en cuanto a quiénes son los verdaderos protagonistas de esta tragedia porque si bien, por su aporte conceptual y estético, los Estados Unidos fueron, son y siempre serán un elemento importante en la historia política de Cuba, el lío que Raúl tendrá que resolver es con nosotros.

Los rehenes que él tiene presos en sus cárceles son cubanos y no estadounidenses y la feroz represión que sus servicios ejercen es, fundamentalmente, contra indefensos ciudadanos cubanos, en Cuba.

Hablemos claro: visto que Raúl Castro y sus amigos no dejan pasar una oportunidad de ratificar el carácter totalitario del régimen sin la más mínima apertura en dirección de un contexto democrático donde la divergencia y la pluralidad política sean realidades representadas, estamos en el deber de denunciar el enmascaramiento con que él avanza en su pretendida buena voluntad para con Estados Unidos.

Lidiamos con gente que ha fusilado de manera indiscriminada por razones políticas y también por razones comerciales (los tres cubanos fusilados en 2003 para escarmiento, por ser negros, pobres e indefensos) al mismo tiempo que Raúl Castro y su gente no ignoran que, como decían los antiguos, “del Capitolio a la Roca Tarpeya hay sólo un paso…” *.

Los “americanos” podrán decir lo que deseen y Yurisclaidys de la Caridá Pérez y Pérez  seguirá viajando cada seis meses a Cuba para mover su culito ante sus compatriotas empobrecidos por la dictadura, pero el lío gordo al que Raúl Castro no tiene el valor de dar la cara es con nosotros y no con los vecinos del norte.

Mientras tanto, nuestra lucha continúa.


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