degree, payday, lib

Enfermos del alma

Agencias de noticias, América Latina, Cuba, Cuba en la red, Demencia de un dictador, Derechos Humanos, Gobierno cubano, Libertad de expresión, Libertad en Internet, Libertad para Cuba, Medicina, Medicina cubana, Política en Cuba, Robolución, Sociedad y Justicia, Totalitarismo Sin Comentarios »

Por: Luis Cino

LA HABANA, Cuba, enero (www.cubanet.org) – Los cubanos estamos consternados: 26 pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), al sur de La Habana, murieron de frío. Lo anunció Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista el 15 de enero en una escueta nota oficial.

Al principio no creímos (no queríamos creer) los rumores que circulaban días antes de la nota de Granma. Resulta monstruoso (no importa que la temperatura haya bajado a 3,6 grados C) que 26 enfermos mueran de hipotermia precisamente aquí, en un país tropical, socialista y que se enorgullece de ser una potencia médica. Es más monstruoso aún  porque todos sabemos (hablemos claro) que murieron no sólo de frío, sino también de hambre, por falta de abrigos y medicamentos. Por negligencia (lo dice Granma) o porque  se  roban la comida. También en Mazorra, como en cualquier lugar de Cuba.

Estos 26 enfermos muertos por el frío y la mala alimentación, además de una mancha negra, imborrable y enorme como un océano para el sistema de salud cubano, son la expresión más dramática de la crisis que vive Cuba.

Por su bien, que nadie venga a decirme que lo mismo pudo ocurrir en Guatemala o Burundi. ¿Podrán conformarse nuestras conciencias con que  Mazorra vuelva a ser el almacén-matadero de locos que era antes de 1959?

No me tranquiliza que por estos días haya mejorado notablemente la alimentación en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra. Ojala sea para siempre. Qué pena que no llegaron mucho antes la leche, el chocolate y el pan con mantequilla que dan ahora a los pacientes en el desayuno.

Tampoco me calma que las autoridades hayan abierto una investigación sobre las causas que motivaron las muertes de los enfermos. En definitiva, la investigación no va a revelar las verdaderas causas de por qué la gente en Cuba roba comida y todo lo que se le ponga por delante, y por qué a nadie le interesa absolutamente nada respecto a la suerte de los demás.

Será consuelo de tontos cuando anuncien el envío a los tribunales y las condenas de cárcel contra una cocinera que se llevó un pollo, la limpia pisos que se robó una toalla, el almacenero que robaba frazadas, los enfermeros que se bebían el alcohol de las curaciones y el carpintero que no arregló las ventanas.

¿Descubrirán los investigadores por qué en este país todos estamos más enfermos del alma (la peor de las enfermedades) que los infelices que murieron?

El conato

Agencias de noticias, América Latina, Cuba, Cuba en la red, Demencia de un dictador, El Mundo, Gobierno cubano, Medicina, Medicina cubana, Política en Cuba, Robolución, Totalitarismo Sin Comentarios »

Por: Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – Fidel Castro anunció al inicio de 2006 una nueva era, la cual bendijo y bautizó como la “Batalla de Ideas”. Se liquidarían los remanentes de la perversa ideología capitalista. Los protagonistas de esa misión serian los jóvenes trabajadores sociales, bautizados precisamente por él como los “médicos del alma”.

Las estructuras del gobierno, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de difusión y aparatos de propaganda controlados y dirigidos por el partido se pusieron en función de esta tarea.

Se nombró a un ministro, hoy defenestrado, que controlaba todos los recursos y sin rendirle cuentas a ninguna instancia, únicamente al Comandante. Disponía de todo lo que era necesario para cumplir los planes que se les ocurría. Nadie preguntaba de dónde provenía el dinero. Los que trabajaban bajo sus órdenes directas se limitaban  a cumplir sus orientaciones.

Todo se paralizó, lo único que importaba era llevar adelante la “Batalla de Ideas”. No importaba que miles de caballerías de tierra estuvieran ociosas y las restantes cubiertas de marabú. Colapsó el trasporte de pasajeros, pero al nuevo invento ideológico se incorporaron cientos de ómnibus climatizados comprados a China. Mientras, los viajeros permanecían hasta una semana durmiendo en las terminales para aspirar a un asiento o tenían que pagar 20 veces el valor del boleto.

El principal vocero de la “Batalla de Ideas” fue en su momento de esplendor, el programa de menos tele audiencia nacional, Mesa Redonda. Fidel Castro la convirtió en su espacio estelar, a través del cual daba a conocer sus principales decisiones. Los dirigentes del gobierno y el partido tuvieron que rendir cuenta en dicho programa de las tareas a ellos encomendadas.

Se explicó en varios programas las ventajas y beneficios de las ollas de presión y arroceras, las hornillas eléctricas y los  calentadores. Se vendieron nuevos refrigeradores en sustitución de los viejos aparatos americanos y rusos, grandes consumidores electricidad. Todos los que tuvieran equipos de aire acondicionado rusos, recibirían los nuevos, procedentes de China. Todo era alegría. El benefactor de la nación se interesaba porque los hogares cubanos tuvieran los ahorrativos equipos. Se iniciaba la revolución energética.

El salario promedio mensual en Cuba es de 450 pesos. El monto total del valor de los aparatos vendidos a una familia sobrepasa los 7 mil, sin incluir el aire acondicionado.
Esa situación ha originado que la familia cubana esté hipotecada. Miles de jefes de núcleos no han terminado de pagar su “deuda familiar” con el gobierno. Tal como pintan las cosas, es muy poco probable que la puedan saldar, y el gobierno está plantado en tres y dos: nada de condonación.

Esta situación ha llegado a tal extremo, que en un acto de presión inaudito, después de inspeccionar la bodega No. 2082, del barrio La Esperanza, perteneciente al Consejo Popular Capdevila, municipio Boyeros, las autoridades, percatándose del atraso de los pagos, colocaron en la bodega un cartel que decía: “A los deudores no se les va a despachar. Sólo pan”. Lo que provocó una airada protesta de un grupo de vecinos que compran en ese establecimiento.

Cuando se dirigían a las oficinas del comercio minorista de la zona, los dirigentes de la empresa decidieron retirar el cartel de la bodega, ante el peligroso curso que tomaba la protesta.

Cuba envía cartas para justificar sus medidas

Agencias de noticias, América Latina, Cuba, Cuba en la red, Gobierno cubano, Gobierno mexicano, México, Medicina, Medicina cubana, Política en Cuba, Política en México, Relaciones Cuba y México, Robolución, Totalitarismo Sin Comentarios »

Por: Ricardo Gómez y Jorge Ramos/El Universal

El embajador de Cuba en México, Manuel Aguilera de la Paz, rechazó que su gobierno haya dado la espalda a México por el virus de la influenza A H1N1, pero justificó las medidas adoptadas para evitar la expansión del contagio hacia la isla.

Consideró “injustificadas y totalmente carentes de fundamento” las afirmaciones que hablan de un trato discriminatorio hacia los mexicanos por las medidas preventivas aplicadas por el gobierno de La Habana, incluyendo la suspensión de vuelos a Cuba.

“No tenemos razones para pedirle disculpas al pueblo de México, pero sí le reiteramos nuestra invariable amistad y solidaridad en estos momento difíciles”, dijo en una carta a líderes políticos.

Negó que se haya maltratado o vejado a mexicanos en Cuba. “Nos ofende que alguien pueda siquiera suponer tal cosa”, afirmó.

En cuanto a la cancelación de vuelos, dijo que “no hay ninguna razón para considerar que estas medidas constituyen un gesto inamistoso, discriminatorio”, y reveló que Cuba manifestó a México su disposición de ayudar con técnicos, científicos o médicos epidemiológicos “para contribuir modestamente a enfrentar y controlar la epidemia”.

En la carta, en poder de EL UNIVERSAL, señaló que una epidemia en Cuba sería especialmente grave, ante las dificultades para acceder a créditos debido “al criminal bloqueo económico”.

Cuba “silenció” brote de dengue en 1997

Agencias de noticias, América Latina, Cuba, Cuba en la red, Demencia de un dictador, El Mundo, Gobierno cubano, Medicina, Medicina cubana, Política en Cuba, Robolución, Totalitarismo Sin Comentarios »

Por: José Meléndez Corresponsal/El Universal

Aumentoen el número de víctimas obligó a hacerlo público

SAN JOSÉ.— En una “operación silencio” dirigida por el médico Carlos Lage, quien era vicepresidente de Cuba, el régimen comunista de La Habana desplegó una intensa maniobra política para acallar y encarcelar, en junio de 1997, al galeno cubano Desi Mendoza Rivero, por atreverse a denunciar que un mortal brote de dengue hemorrágico había emergido en el oriente de la isla.

Como un personaje en ascenso en la estructura cubana de poder —en 1997 era la tercera figura política más importante del régimen, luego de los hermanos Fidel y Raúl Castro—, el vicepresidente justificó el arresto con el alegato de que la denuncia tenía una meta: desestabilizar al país con la difusión de propaganda enemiga y poner en peligro la industria turística cubana, catalogada entonces como locomotora económica de la isla.

La situación resurgió luego de que Fidel Castro —alejado en 2006 del poder por enfermedad, y sustituido en febrero de 2008 por su hermano— acusó ayer a México de ocultar información sobre la epidemia de influenza A para no perjudicar la visita del presidente de EU, Barack Obama, a la capital mexicana, a mediados de abril pasado.

Lage —defenestrado por los Castro en marzo anterior, ante un supuesto acto indigno, y reubicado en un puesto de bajo rango— colocó el tema económico sobre el sanitario. Pero poco tiempo después, y ante el creciente número de víctimas que el dengue provocaba en la zona oriental, Cuba debió salir del silencio y admitir ante la comunidad internacional que era golpeada por la enfermedad.

El dengue, en sus variedades clásico y hemorrágico, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, había surgido desde enero de 1997 en Santiago y, según registros de organismos foráneos, hubo 17 mil 114 casos clínicos. De 205 hemorrágicos, 12 perecieron por la epidemia, que se prolongó hasta noviembre de 1997, al detectarse el último caso.

Pero el médico que lanzó la primera alerta siguió encarcelado en Santiago. Mientras su familia era sometida a un intenso acoso político, Mendoza fue condenado, en noviembre de 1997.

En noviembre de 1998, España gestionó su libertad y le otorgó asilo político. En Madrid, Mendoza escribió un libro al que bautizó Dengue.

“Mendoza fue encarcelado como una represalia del gobierno cubano, por poner en términos de la opinión pública el hecho de que el dengue estaba provocando muertes en Santiago de Cuba”, recordó ayer el disidente cubano Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. “Fue un injusto encarcelamiento”, agregó en entrevista telefónica con EL UNIVERSAL desde La Habana.

Cuba “no dio ningún informe” sobre la epidemia, sino hasta después, rememoró.

Un informe de Amnistía Internacional (AI) —organización que acogió a Mendoza como “preso de conciencia”— reveló que el médico recuperó su libertad por “motivos humanitarios”, ante su “precario estado de salud”.

“Durante el juicio, que se celebró en noviembre de 1997, (a Mendoza) lo acusaron de haberse comportado de un modo que era políticamente opuesto al sistema social”, agregó AI.

Cuba “silenció” brote de dengue en 1997

Agencias de noticias, América Latina, Cuba, Cuba en la red, Derechos Humanos, Gobierno cubano, Medicina, Medicina cubana, Política en Cuba, Robolución, Totalitarismo Sin Comentarios »

Por: José Meléndez Corresponsal/El Universal

Aumento en el número de víctimas obligó a hacerlo público

SAN JOSÉ.— En una “operación silencio” dirigida por el médico Carlos Lage, quien era vicepresidente de Cuba, el régimen comunista de La Habana desplegó una intensa maniobra política para acallar y encarcelar, en junio de 1997, al galeno cubano Desi Mendoza Rivero, por atreverse a denunciar que un mortal brote de dengue hemorrágico había emergido en el oriente de la isla.

Como un personaje en ascenso en la estructura cubana de poder —en 1997 era la tercera figura política más importante del régimen, luego de los hermanos Fidel y Raúl Castro—, el vicepresidente justificó el arresto con el alegato de que la denuncia tenía una meta: desestabilizar al país con la difusión de propaganda enemiga y poner en peligro la industria turística cubana, catalogada entonces como locomotora económica de la isla.

La situación resurgió luego de que Fidel Castro —alejado en 2006 del poder por enfermedad, y sustituido en febrero de 2008 por su hermano— acusó ayer a México de ocultar información sobre la epidemia de influenza A para no perjudicar la visita del presidente de EU, Barack Obama, a la capital mexicana, a mediados de abril pasado.

Lage —defenestrado por los Castro en marzo anterior, ante un supuesto acto indigno, y reubicado en un puesto de bajo rango— colocó el tema económico sobre el sanitario. Pero poco tiempo después, y ante el creciente número de víctimas que el dengue provocaba en la zona oriental, Cuba debió salir del silencio y admitir ante la comunidad internacional que era golpeada por la enfermedad.

El dengue, en sus variedades clásico y hemorrágico, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, había surgido desde enero de 1997 en Santiago y, según registros de organismos foráneos, hubo 17 mil 114 casos clínicos. De 205 hemorrágicos, 12 perecieron por la epidemia, que se prolongó hasta noviembre de 1997, al detectarse el último caso.

Pero el médico que lanzó la primera alerta siguió encarcelado en Santiago. Mientras su familia era sometida a un intenso acoso político, Mendoza fue condenado, en noviembre de 1997.

En noviembre de 1998, España gestionó su libertad y le otorgó asilo político. En Madrid, Mendoza escribió un libro al que bautizó Dengue.

“Mendoza fue encarcelado como una represalia del gobierno cubano, por poner en términos de la opinión pública el hecho de que el dengue estaba provocando muertes en Santiago de Cuba”, recordó ayer el disidente cubano Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. “Fue un injusto encarcelamiento”, agregó en entrevista telefónica con EL UNIVERSAL desde La Habana.

Cuba “no dio ningún informe” sobre la epidemia, sino hasta después, rememoró.

Un informe de Amnistía Internacional (AI) —organización que acogió a Mendoza como “preso de conciencia”— reveló que el médico recuperó su libertad por “motivos humanitarios”, ante su “precario estado de salud”.

“Durante el juicio, que se celebró en noviembre de 1997, (a Mendoza) lo acusaron de haberse comportado de un modo que era políticamente opuesto al sistema social”, agregó AI.

Ayudar al prójimo

Africa, Agencias de noticias, América Latina, Cuba, Cuba en la red, Demencia de un dictador, Derechos Humanos, El Mundo, Gobierno cubano, Medicina, Medicina cubana Sin Comentarios »

Por: Jorge Olivera Castillo, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) – Es lógico pensar que el índice de mortalidad en Tanzania ha disminuido desde 2006. Desde ese año Cuba extendió su mano para ponerle algunos parches a la pared de miserias que cubre a casi todos los países africanos, y ahí están las estadísticas con cifras elocuentes.

Dice el gobierno de La Habana que es altruismo en estado puro, solidaridad sin mácula, cooperación desinteresada, la labor realizada por los médicos en esa nación del sureste de África habitada por alrededor de 38 millones de habitantes.

Nadie en su sano juicio podría censurar este tipo de ayuda a núcleos poblacionales que sobreviven bajo el estigma de unos niveles de pobreza cuasi medievales. El hecho que se hayan efectuado hasta la fecha 141 mil 800 consultas, 6 mil 332 cirugías, más de 3 mil 397 partos, además de la atención brindada a 11 mil 623 personas infectadas con el virus del SIDA, es de por sí revelador desde el punto de vista humano.

Lo inexplicable, tras la multiplicidad de expediciones humanitarias que han partido desde la Isla hacia decenas de países del tercer mundo, radica en el notable decrecimiento de la calidad de estos servicios en el país, y el surgimiento en espiral de las contradicciones de una nación que es capaz de enviar especialistas en salud pública a curar enfermos en la periferia y el centro de la jungla y, sin embargo, no puede atender demandas del mercado interno que resultan ridículas.

Ponerle el cabo a una olla de presión, destupir una cañería para sanear el entorno de las aguas albañales, esperar horas en un consultorio después del diagnóstico debido a que no hay papel para las recetas, perder media jornada laboral a partir de las engorrosas gestiones para que un burócrata le ponga el cuño a un documento.

Sería agobiante describir el listado de situaciones tragicómicas que, por desgracia, se han convertido en un problema nacional que demuestra los desaciertos de la estatalización.
En la superficie parecen un conjunto de nimiedades sin consecuencias, pero en esencia son los frutos de la arbitrariedad como política de Estado. Al margen de los éxitos obtenidos en su largo peregrinar, el partido de gobierno es un clásico reproductor de mediocridades y desequilibrios a nivel institucional.

Tener disponibles a miles de médicos, entrenadores deportivos y otros especialistas en diversas ramas del saber para situarlos en selvas, cerros y favelas con el propósito de aliviar las desgracias de sus moradores, es una postura plausible, pero que la vez obliga a fruncir el ceño como preámbulo a varias interrogantes.

¿Qué país puede movilizar y distribuir a tantos profesionales que obedecen sin chistar una orden que los lanza a las zonas más crudas del subdesarrollo?

¿Cómo es posible que Cuba, con serios contratiempos económicos, insiste en asumir un rol que excede sus potencialidades?

¿Es verdaderamente gratuita la cooperación? Son muchas las dudas en relación a una actitud que salva vidas en decenas de países, y por otro lado sirve de cortina de humo para continuar gobernando el país como una finca.

Esos multitudinarios desplazamientos de personal calificado hacia áreas colonizadas por la extrema pobreza, cuentan con generosas retribuciones.

Votos asegurados en las batallas diplomáticas, trabajo ideológico en la base con la finalidad de favorecer una adhesión incondicional de la opinión pública de los países beneficiados, aseguramiento de soportes políticos y necesidad de construir y mantener el liderazgo moral y ético en la vasta geografía tercermundista. No son pocas las recompensas obtenidas de la muy diversificada red de asistencias que se activan con la mirada puesta en el saco de las utilidades.

Me alegra que los sectores menos favorecidos de Tanzania vean un rayo de luz en medio de su perenne oscuridad a raíz de las atenciones recibidas de los expedicionarios de bata blanca nacidos en Cuba.

No todo es celebración frente a este acto “filantrópico”. Tengo que pensar también en los más de 60 mil prisioneros (comunes y políticos) que habitan en las más de 200 cárceles y campos de trabajo que existen en la Isla, en las miles de familias que viven en albergues colectivos a la espera de una vivienda, en un pueblo que es obligado a sobrevivir al margen de ley a instancias de un torcido diseño económico, incapaz de proveer buenos empleos y salarios decorosos.

Allá en Tanzania todavía se puede morir de enfermedades curables. Aquí, de tensiones, miedos, negligencias y hasta de un asalto. Esto no es el paraíso, aunque innumerables hijos de África lo crean así. El dolor del hambre y el desamparo producen espejismos.

Por estos lares son otros los matices de las alucinaciones. De seguro, ningún cubano ha visto por La Habana alguna pista del Edén. Del infierno sí podrían contar experiencias inolvidables. Por supuesto, no tan brutales como en las aldeas de aquel país sepultado en las profundidades de la involución.

Panorama médico en la Cuba actual

América Latina, Cuba, Cubanos en México, Damas de blanco, Demencia de un dictador, Derechos Humanos, Disidentes cubanos, Exilio cubano, Gobierno cubano, Intelectuales en Cuba, Libertad en Internet, Libertad para Cuba, Medicina cubana Sin Comentarios »

Por: Sinue Escolarte.

Evidentemente, el nuevo presidente de la República de Cuba, ha introducido algunas reformas o más bien ha repuesto normativas preexistentes alguna vez y que por demás, han llegado tarde para muchos. También somos muchos en diferentes esferas de la vida los que esperamos por la eliminación de medidas, que antiproducentes y obsoletas, solo han contribuido a hacer perder interés y motivación a los que hace tanto tiempo las padecemos. Dichas medidas tuvieron su utilidad para el Estado, que a su través, aumento el dominio y el control que paulatinamente se les escapaba de sus manos. Nunca para nosotros. Ahora que han salido algunas “nuevas” a la luz, es el momento para que otras desaparezcan, demostrando así, el daño que hicieron y hacen aún, a los que las hemos sufrido.

Los Médicos y Estomatólogos cubanos, cuyos salarios son los más bajos del mundo, son también los más reducidos socialmente por esas improvisaciones que se han mantenido y que han decolado su adhesión científica. ¿Qué ha traído como consecuencia, que devenguemos en promedio 20 o 25 CUC mensuales, en su momento mas elevado? Primero, que en sus tiempos extra laborales y a veces laborales, se dediquen a otras actividades, prohibidas solamente para ellos, con la cual completar fuera de la Ley, el sustento familiar. No vale la pena mencionar cuantas cosas han hecho a lo largo de todos estos años para sobrevivir. Han hecho de todo.

En cuanto les mejora algo su nivel de vida, necesitan más tiempo y libertad para seguir aumentándolo y abandonan sus carreras por licencia, enfermedades y cuantas justificaciones aparezcan. En muchos casos la desvinculación ha sido definitiva. La cifra de profesionales de estas ramas incluidos los para médicos que hace tiempo solicitaron su baja es incalculable, si tenemos en cuenta que se han formado y malformado miles.

El Médico y el Estomatólogo, en cualquier parte del mundo, tanto por lo que tienen en sus manos, que representa lo mas preciado para el ser humano, como por la manera en que han sido vistos por la sociedad con una imagen de respeto y reconocimiento público, tienen ese privilegio que los caracteriza, apoyados en su capacidad científica y su manera de vestir y vivir, con las prioridades mínimas resueltas, pero con un mayor desahogo y confort que lo colocan en la clase media, rango que pueden aumentar, en la medida que se les incrementa el desarrollo tecnológico utilizándolo tanto para su labor, como para su vida personal.

En Cuba es todo lo contrario. El deterioro progresivo de su imagen social, pretenden sea sustituida por un reconocimiento en su influencia política, tanto en el país como fuera de el, cosa esta para lo que no fueron diseñados.

50 años atrás, el salario de un medico general en Cuba, era muy inferior al que en la actualidad devengan en cualquier otro país. Por el contrario, aquí, un galeno que llegue a los 25 CUC ( Un CUC es menos de un dolor al cambio oficial ) del promedio aproximado, tiene un salario muy inferior al que obtenía aquel de la antigua casa de socorros y que no era especialista. Este podía alcanzar la cifra de 100, con el peso en ese momento por encima del valor del dólar. Esto nos muestra claramente la involución a que hemos sido sometidos.

Con el salario actual, ni aunque lo quisiera intentar conseguiría un pequeño apartamento, y mucho menos un discretísimo vehículo, con los cuales evidentemente tendría un mejor rendimiento y bienestar en su vida y en su trabajo. No existe esa posibilidad en nuestro país y es eso lo que tratan de devolvernos ahora, aun sin la solución. Solo se nos dan la opción. Estos, no son cambios.

Un especialista recién graduado, ha trabajado gratuitamente y en cualquier parte, pagando por contrato con la obligación de hacer el post graduado, con tres años de trabajo que en algunos casos ha sido más, en el lugar que le sitúe la revolución y con menos salario.

Por todo esto y mientras más se ha ido profundizando la pobreza y las necesidades, mientras pasa el tiempo sin perspectivas de mejoría, la motivación científica ya mancillada, se sigue sustituyendo por la necesidad personal, lo que en esta profesión constituye un grave peligro que se refleja en un trabajo superficial progresivo, extremo al que se ha llegado ya.

Hoy, la negligencia, la irresponsabilidad y la indolencia, encuentran el terreno totalmente abonado para crecer, pagando las consecuencias con mas peso, precisamente el que menos pesos [$], tiene, o el que no lo tienen para pagar.

En eso hemos derivado. Hasta ahí hemos llegado y los que vivimos aquí sabemos perfectamente, que no se trata de una exageración. En Cuba, todo se paga y tanto la medicina como la estomatología hace tiempo, con muchísima razón, están incluidas. La pregunta es, ¿Empujados por quien? Un modelo de economía de estado que no puede con su país pues no tiene la entrada suficiente, ni ha desarrollado la industria lo mínimo necesario para contribuir a su bienestar, no lograra triunfar. Con mucha más razón, divorciados totalmente de la primera potencia mundial, situado a 45 minutos de su territorio. Por otro lado, las diferencias emanadas de tener tres monedas contribuyen inevitablemente a la búsqueda de soluciones a los que no las tienen.

¿Como intenta salir el profesional de la salud de todo esto? Cumpliendo una misión internacionalista. Esa es la vía y la razón principal de que el mundo compruebe las bondades de un sistema decadente e incapaz, como si fuera lo contrario y les permita a su vez, pensar que los médicos y estomatólogos cubanos, lo aceptamos por pura humanidad, por internacionalismo proletario, porque tenemos lo necesario y podemos ofrecer. Nunca, como la única salida legal para mejorar parcial y transitoriamente, aun, corriendo inmensos peligros físicos y morales y por periodos injustos de tiempo separados de los nuestros, que pueden ser de 5 años y más.

Los nuevos salarios en estas misiones siguen siendo miserables si tenemos en cuenta los que recibe el Estado, ya sea en divisas o en productos, que también lo son, pero bien distante del que nos pagaban antes, que también lo seguimos recibiendo. Pero ni con este, se llega al mínimo de acercamiento de lo que debiéramos recibir. Por otro lado, la mayor cantidad, no se cobra mensual ni siquiera anualmente. Solo al término de la misión será tuyo, lo que es tuyo hace tiempo. Les llega el producto de su esfuerzo, a los 5 o 6 años de haberlo trabajado.

Los que se quedaron en Cuba, por que no quisieron, no pudieron, o no aceptaron los aparatos de control e inteligencia, siguen haciendo la labor de los que se marcharon, sin cobrar un solo centavo por esto. Continua disminuyendo así la motivación debido ahora a la sobrecarga laboral y de los problemas sociales, con las mismas exigencias, que al no existir la suficiente razón para imponerlas, relajan tanto la disciplina como el cumplimiento de las tareas, con la profundización aun mas de la desmotivación científica y sus consecuencias. No sabemos ya lo hundido que se encuentra el profesional en su frustración a esta altura.
La carencia de lo mas mínimo para hacer un mejor trabajo colman su capacidad. Los mas insignificantes medios de diagnostico, no existen o llegan tarde, o están vencidos o el bloqueo no permite que se compren o se mantengan. Nada se mantiene en estos sistemas. No es posible. Igual pasa con los medicamentos y los medios básicos.

A nadie le interesa nada, ya nadie protesta o no es escuchado. La irresponsabilidad y la negligencia son tal, que la replica es para los oídos sordos. La desmoralización ha llegado al extremo. La conciencia a la que siempre se apeló irracionalmente, esta enterrada, incinerada. No sabemos ya, cuantos ministros han intentado hacer avanzar el barco que evidentemente hace aguas cada vez más.

La población acostumbrada al derecho que sobre los profesionales de la salud tienen, ahora con más vulgaridad, exigen, ofenden, blasfeman, con frases como ¿esta es la potencia médica de la que hablan? y otras obscenidades que hay que soportar. No existe tampoco protección contra esto y si miedo a la queja que bien caro nos puede costar, tengamos la razón, o no.

Acorralado entre el trabajo mal hecho, las quejas de la población, las necesidades personales y la falta de perspectivas y solución, nos queda todavía el cumplimiento de las guardias medicas de 24 horas totalmente gratuitas, sin derecho si quiera, a que sean un merito laboral. OBLIGADAS. Los que regresaron de sus misiones o les ha ido bien en los negocios “sucios” han producido una nueva fuente de empleos. Los que cobran las guardias. El logro inventado por el presidente consultante, se ha convertido en otro negocio. La comida en ellas es pésima, fría, con poca higiene y servida con el irrespeto que genera quien ingiere algo así ¿El descanso? .Con hacinamiento e interrupciones de las otras especialidades que constantemente son llamados, sin la debida privacidad, con los baños sucios, o con salideros. Con mucho calor. Sencillamente no hay descanso, ni tampoco descanso post guardia.

Es la tapa del pomo. ¿Que distancia hay ya a este nivel entre un científico y un trabajador sin la responsabilidad de la vida de las personas? ¿Cual es la diferencia con un custodio, con un esclavo?
Como se puede apreciar, los anunciados cambios nada tienen que ver con el deterioro que ha ido sufriendo la salud en Cuba y no se sabe cuanto trascurrirá para que las medidas “salvadoras” lleguen también a este sector. Se aprecia fácilmente, como el sindicato de trabajadores, no cumple la función para lo que fue creado, permitiendo, contribuyendo y ayudando a la administración, a rebajar hasta el mínimo los derechos de estos profesionales con su incapacidad para defenderlos por formar parte del único partido existente, negando así su razón de existir. Sin embargo hay que pagar su cotización, por innumerables razones. Entre ellas el chantaje.

¿Qué hacen los médicos y estomatólogos ante tal situación? Abandonan el país, ya sea para o desde sus misiones, convirtiéndose así en desertores por decreto del jefe del país. Del presidente consultante. O por la vía marítima e ilegal que les depara en muchos casos, su final. Ni se sabe que cantidad suman ya los que fuera, disfrutan de su libertad. A diario me llegan nuevas noticias de más “desertores”. Cuba es el país que más tiene.

Con este panorama las nuevas medidas o reposiciones, no incluyen tampoco a los Médicos y Estomatólogos en la posible vía libre para viajar y no se espera un incremento del salario ni de las condiciones laborales, lo suficientemente importante, como para revertir lo descrito hasta aquí. Lo que si estoy seguro es, que serán más los que “deserten”.
Permitir la consulta particular. Hacer redistribución del personal en turnos de 8 horas para eliminar las guardias, las mejoras tanto en los medios de diagnósticos y medicamentos, como en los locales de trabajo, léase hospitales y policlínicos, así como las rebajas de los precios para ellos en renglones específicos y necesarios como vehículos y viviendas, aunque no son la solución, podrían contribuir a salvar momentáneamente el barco de la salud que hace agua hace tanto tiempo, pero ahora, amenaza con naufragar.

Con el seudónimo de “Sinue Escolarte”, escribe un médico cubano desde la Isla. La Habana, Cuba 19 de mayo del 2008.

Mensaje al Dr. Rafael Muci-Mendoza de la ACCM

América Latina, Cuba, Cubanos en México, Demencia de un dictador, Derechos Humanos, Disidentes cubanos, Gobierno cubano, Libertad para Cuba, Medicina cubana, Vaticano Sin Comentarios »

ASOCIACIí??N CIVICA CUBANO – MEXICANA A.C.
?
México, D.F., a los ocho días del mes de abril del 2008.
?
Dr. Rafael Muci-Mendoza:
?
Recientemente me enviaron estas fotos tomadas en hospitales de Cuba, mostrando el desastroso estado de higiene y mantenimiento en que se encuentran. Claro que no se trata de los hospitales para turipacientes, pagados en dólares, ni tampoco de aquellos utilizados para la propaganda internacional donde el desgobierno cubano se ostenta como el salvador médico de latinoamérica. Esas clínicas tienen de todo, hasta lujos, a diferencia de los hospitales para la población cubana, casi sin médicos porque los mandan al extranjero, sin sábanas ni papel higiénico ni suficientes medicinas ni ventiladores ni material de curación ni de limpieza, ( todo ello lo tiene que llevar la familia).
?
Al final de esta colección fotográfica digna de los peores campos de concentración, aparece una carta suya, razón por la cual le enviamos este correo. En su carta, Dr. Rafael, encontramos una preciosa relación con mi tierra de alguien que no fué a disfrutar de las comodidades y los privilegios diseñados para los extranjeros, ni a hacer el tan recurrido “turismo sexual”; sino la de un destacado galeno que concurrió a un llamado solidario para definir razones y soluciones a una enfermedad ocular que azota a la Isla.Debe haber conocido que otro destacado médico cubano, por una respuesta similar a la suya, fue separado de su cargo y sancionado severamente: El gobierno cubano nunca reconocerá que la MISERIA y el HAMBRE provocó la llamada neuropatía óptica cubana, y no las aludidas causas multifactoriales que como cortina de humo siempre ha utilizado.
?
Tocando un caso personal, hace algunos años me acerqué a un médico mexicano indagando por una enfermedad denominada Osteocondritis que se le presentó a mi sobrina en Cuba. Me explicó entonces que en un curso al mayor nivel técnico, impartido por expertos mexicanos y de otras nacionalidades, habia estudiado aspectos de esta enfermedad muy recurrente en Africa que sólo se presentaba con caractarísticas de epidemia ( disculpe si equivoco los términos ) en dos países de nuestro continente: Haití, por terribles carencias en higiene, y en Cuba producto de una aguda descompensación entre el consumo de harinas y otros carbohidratos distribuídos por el gobierno y la carencia de proteinas a la cual estaba sometida la población. Nuevamente MISERIA y HAMBRE como causas directas de enfermedades; otra vez la dictadura miente ante su pueblo y el mundo, ocultando la realidad cubana y culpando a todo y a todos para salvar su responsabilidad.
?
Agradezco profundamente a Usted, Dr. Muci-Mendoza, toda su ayuda a mi lastimado pueblo, el trozo de corazón que entregó en una situación epidemiodológica más que difícil; y su entereza por mostrar al mundo otra realidad muy distinta a la que proclaman los voceros de ese sistema totalitario. Gracias también por permitir que publiquemos su carta en nuestros sitios, y sepa Usted que siempre tendrá nuestros brazos abiertos en la futura Cuba Libre y Democrática, “con todos y para el bien de todos”, como vislumbró nuestro José Martí.
?
Un fuerte abrazo cubano y ? VIVA CUBA LIBRE !!!.
?
Lic. Eduardo Matías López Ferrer.
A.C.C.M. y Casa del Balsero y el Migrante Cubano capítulo México.

ver fotogalería : http://www.cubalsero.org.mx/?p=93 ?

ver mensaje del Dr. Rafael Muci-Mendoza de la ACCM: http://www.cubalsero.org.mx/?p=92

Fotogalería medicina cubana

América Latina, Cuba, Demencia de un dictador, Derechos Humanos, Gobierno cubano, Libertad para Cuba, Medicina cubana, Venezuela 9 Comentarios »

Enviado por : DR. RAFAEL MUCI-MENDOZA

imagen1.jpg

imagen2.jpg

imagen3.jpg

imagen4.jpg

imagen5.jpg

imagen6.jpg

imagen7.jpg

imagen8.jpg

imagen9.jpg

imagen10.jpg

imagen11.jpg

imagen12.jpg

imagen13.jpg

imagen14.jpg

imagen15.jpg

imagen16.jpg

imagen17.jpg

imagen18.jpg

imagen19.jpg

De un médico venezolano al embajador cubano en Venezuela

América Latina, Cuba, Demencia de un dictador, Derechos Humanos, Gobierno cubano, Libertad para Cuba, Medicina cubana, Venezuela Sin Comentarios »

ver fotogalería : http://www.cubalsero.org.mx/?p=93 ? ?

Excelentísimo señor embajador, debería usted bien conocer que es de ética elemental el que un embajador no se inmiscuya en los asuntos internos del país que le acoge como huésped. Sus insolentes declaraciones sobre los médicos y no desmentidas, recogidas en la edición de este diario del 18 de febrero retropróximo, me obliga moralmente a enmendarle. ‘El sistema de valores’ que usted nos endilga, según el cual, ‘nuestra intención al estudiar Medicina es obtener un título y una acción en una clínica privada’, además de insultar nuestra dignidad, con aviesa intención nos expone al desprecio público y nos desacredita ante nuestros enfermos. Después de todo, somos sus médicos y sus miserias todo cuanto poseen. Usted emplea el procaz léxico del Presidente para dividirnos en ‘oligarcas’ y ‘proletarios’, epítetos para agraviarnos nunca por nadie utilizados. Siendo antipático hablar en primera persona, debo expresarle que como muchos de mis colegas, y aunque a usted le duela, recibí en LIBERTAD una excelente formación moral, ética y académica que coloca al paciente como principio y fin del acto médico, paradigma que he tratado de inculcar a mis numerosos alumnos. Como tantos, por cerca de 40 años y por un magro sueldo hemos trabajado con tesón la mitad de nuestros tiempos en un hospital público subsidiándolo con nuestro ejercicio privado. Este último, lo hemos ejercido como profesión liberal en clínicas privadas en LIBERTAD, con honestidad, mística y orgullo. Pero además debe usted saber que en lo personal he visitado Cuba en tres ocasiones. No lo hice por curiosidad o turismo y le confieso que no conozco Varadero. He sido y he continuado siendo un invitado de sus médicos. Por respeto a ellos, nunca hice uso de cuanto vi u oí en su país. Su irritante intromisión me indica que es tiempo de hacerlo. En mayo de 1993, cuando su gobierno al fin dio a conocer al mundo una epidemia que, a pesar de sus adversas consecuencias, había mantenido en secreto desde 1991 y amenazaba con dejar en la umbra visual a más de 40 mil sufrientes, formé parte de una misión humanitaria que visitó la isla.

En compañía de colegas cubanos y de diversas procedencias, examiné personas afectadas, ayudé a definir el paciente-tipo y a esclarecer las causas de lo que se dio en llamar Neuropatía Optica Cubana, y que en resumen, a despecho de que se haya invocado un factor multifactorial, fue trasfondo de miseria y hambre. En cinco ocasiones me reuní con su Comandante para discutir estrategias diagnósticas de la epidemia, hoy por cierto trocada en endemia. En una de estas reuniones y aunque parezca una pretensión el decirlo, una de mis colegas cubanas dijo públicamente que la neuro-oftalmología cubana se dividía en dos períodos, antes y después de las visitas docentes del doctor Muci. A pedido de su Señor, hice mi último viaje a Cuba. Les comuniqué todo cuanto sabía, guiados de mi mano aprendieron nuevas técnicas, mis diapositivas fueron copiadas, mis charlas videograbadas. No pedí nada a cambio. Mucho me fue ofrecido, pero el olvido es traicionero. Una simple esquela de agradecimiento me fue regateada. Regresé con la satisfacción del deber cumplido y un rictus de dolor al recordar la mirada famélica de mis colegas, trasunto de hambre de LIBERTAD, hambre biológica, pero también hambre intelectual al carecer de los instrumentos básicos para adquirir conocimientos: libros y revistas científicas.

Mientras tanto, Cuba exportaba su revolución con los dineros de un pueblo miserable. Pude apreciar allí dos clases de médicos. Unos, ‘los olvidados’, a lo peor, distanciados del partido comunista, que ocupan los escaños más bajos de la pirámide médica sin esperanzas de ascender. Esos no asistieron a mis charlas. En mi universidad asisten a mis cursos, en LIBERTAD y por libre albedrío quienes así lo deseen, sean médicos, estudiantes y aun miembros de otras profesiones. La otra clase, que llamaré ‘la nomenklatura’, los ubicados en el vértice, tenían acceso a la escasa tecnología y eran celosos guardianes de los libros, depositarios del poder que da el conocimiento. Esos, privilegiados del sistema, tienen acceso a los banquetes, viajan al exterior con dólares, olvidando aquellos pobres colegas que se quedaron en casa. La sociedad cubana es una sociedad triste donde se habla calladito para no ser escuchados por el Estado policial, donde se asciende siendo fiel y denunciando; en fin, trepando por sobre las cabezas de otros. La medicina de avanzada que ostentan, está apoyada en una ingeniosa propaganda, pero en realidad es una triste farfolla. Los delineamientos de su ‘mar de felicidad’ han encontrado eco en un gobierno antinacionalista, formado por una chusma precaria de talentos.

Por ello, con la creatividad castrada y a un coste de 1,3 millones de dólares diarios, prefieren buscar ‘asesorías’ y enviar enfermos a la isla. Su nulidad y estulticia les impide tomar medidas de contingencia para ayudar a tanto necesitado que clama en nuestros hospitales por la resolución de sus problemas. Como usted declara, traer ‘1.500 profesionales’ de sus fábricas de médicos, es otro inaudito ejemplo de traición a la Patria, de desnudez neuronal, un intolerable insulto, una incomprensible medida si se toma en cuenta, por una parte, el desempleo local y, por la otra, el que apenas son necesarios menos de 59 médicos para llenar las medicaturas vacantes para las que, estoy seguro, hay voluntarios. Las erradas políticas de salud no es culpa de los médicos. Son exclusiva competencia del Estado venezolano. Hago mío el eco lastimero de mis pacientes y reclamo para ellos el dinero que injustamente se regala a ustedes. Esos pobres seres han visto empeorar sus dolencias a lo largo de cuarenta años de apatía, pero a no dudar, ahora se encuentran peor, desde que ‘el proceso’ trata de rasarnos con ustedes, por lo bajo. Hay en la isla de Cuba demasiados aspectos que mueven a vergí?enza y dolor para que usted cínicamente nos censure. Se puede engañar a alguien una vez, pero no a todos todo el tiempo.

DR. RAFAEL MUCI-MENDOZA

C.I. 1.345.517rafael@muci.com

ver fotogalería : http://www.cubalsero.org.mx/?p=93 ?


Todos los Derechos Reservados 2009 & CUBALSERO.
Entradas RSS Comentarios RSS Iniciar sesión