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El ‘desvío de recursos’ en Cuba, el pan de cada día

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Por: Iván García | La Habana

Bienvenido a la isla del robo. Pase usted por cualquier gasolinera, oficina de atención a clientes o bufete jurídico, y por debajo de la mesa, con dinero en mano se resuelve lo que desea.

Siéntese con su familia a cenar en un exclusivo y caro restaurante, y verá cómo lo timan al servirle un trozo de asado. Y si no tiene los ojos abiertos, le recargan la cuenta con un descaro que raya en la insolencia.

Probablemente estos robos de “malandros” cubanos, sean habituales en cualquier rincón del planeta. Pero la prensa los denuncia. No se oculta el fenómeno. En Cuba sí.

La rica fraseología gubernamental acuña un término ambiguo para clasificar los robos y pérdidas: “desvío de recursos” o “faltantes”. En todos los estamentos de la sociedad, la persona, o participa del robo, o es cómplice o compra productos sacados la noche anterior de un almacén estatal.

La gente no labora donde pueda ganar un mejor salario. No. Trabaja donde pueda robar a manos llenas. Porque el sueldo de fin de mes es un simple estipendio.

Les contaré un par de historias. En una gasolinera que presta servicio al Ministerio del Interior, a tiro de piedra de Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado, hace unos días la policía desmanteló una red que falsificaba bonos de gasolina y petróleo.

Trabajadores del centro aún están bajo investigación. A uno de los jefes se le ocupó una máquina para confeccionar bonos falsos de combustible. Les explico. En Cuba, el gobierno intenta controlar en forma de vales o bonos el gasto de combustible.

Una legión de burócratas planifica la gasolina a gastar por cada empresa en un mes. Y los kilómetros que deben recorrer los coches estatales. A cada empresa se le distribuye un número de bonos de combustible, que por la extensa crisis se han ido recortando.

Debido al descontrol, en esa gasolinera que presta servicio a coches del Ministerio del Interior, mensualmente se robaban miles de litros de gasolina. Después, estos litros se vendían a particulares o a oficiales de la institución, quienes como cualquiera en la isla necesitan un extra de combustible para resolver asuntos personales.

Es un negocio rentable. El litro de gasolina especial cuesta 0.90 c.u.c (1 dólar) y se suele vender en el mercado negro a 10 pesos (40 centavos de dólar). Ya hace unos años, Fidel Castro intentó controlar el robo desmesurado de combustible colocando trabajadores sociales y máquinas para vigilar la venta. Miles de empleados corruptos fueron despedidos.

Pero ni así. A la vuelta de unos meses, los nuevos empleados ya estaban robando. En el caso contado, los trabajadores pertenecen al Ministerio del Interior. Nadie está a salvo en Cuba del flagelo de la corrupción.

La otra historia es mucho más penosa. Lo sucedido en el hospital siquiátrico de La Habana, en el mes de enero, donde por negligencia fallecieron 26 pacientes, tiene tras bambalinas un trasfondo de corrupción.

Según una persona que trabaja en una comisión que investiga los sucesos, se sustraían diariamente cientos de sacos de arroz, leche en polvo y cajas de pollo o pescado. Algunos empleados del centro vendían festinadamente sábanas y colchas destinadas a los pacientes.

En los alrededores del hospital, vecinos del barrio preferían ir a comprar productos a empleados del centro, que al desabastecido mercado estatal. Hasta la pintura era vendida. Varias casas cercanas están pintadas del mismo color que el sanatorio.

En Cuba, para obtener cemento, materiales de construcción o comida, la ciudadanía recurre al mercado negro. La pérdida de valores morales es ostensible. Personas que siempre fueron muy honradas, ahora ven normal consumir artículos robados.

A veces la prensa oficial publica una reseña sobre la corrupción y el robo. Pero a cuentagotas informan de un fenómeno que está latente en todas las estructuras de la sociedad cubana.

Hace unos días, el telecentro de la provincia de Santiago de Cuba, a mil kilómetros al este de La Habana, realizó un reportaje sobre el recorrido de Lázaro Expósito Cárdenas, primer secretario del partido en la provincia, por centros gastronómicos y de elaboración de productos alimenticios.

Da ganas de vomitar. Cucarachas, suciedad y mala elaboración en la confección de alimentos. Al parecer, la cadena nacional televisiva pensó que era demasiado crudo exhibir el material y lo censuró. En 51 años de revolución de verde olivo, la corrupción rampante es un fenómeno que el gobierno no ha podido atajar.

Es simple, la gente no se siente dueña de los medios de producción, como le repiten los catálogos de marxismo. Y ve al Estado como una institución que los explota. Si a esto usted une la escasez, entonces el motor de la corrupción está presto a funcionar a todo gas. A robar se ha dicho.

El Bloqueo

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Por: Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, febrero (www.cubanet.org) – La Habana enfrenta una situación grave de desabastecimiento de alimentos mientras toneladas de productos agrícolas se pudren en los campos y en los centros de acopio que la rodean.

María Ferreiro, de 40 años, reside en Nueva Paz, La Habana, provincia eminentemente agrícola, y viaja tres veces por semana los 72 kilómetros que la separan de la capital, para atender a una tía enferma de cáncer.

”Está muy mal, necesita alimentarse y no tenemos familia en los Estados Unidos que envíe remesas. No hay dinero para comprar en las tiendas de divisa. Tengo que inventar para llevarle algunas viandas, frutas, queso blanco y yogurt, caseros, y huevos. Esos artículos se consiguen a buen precio, en cualquier cantidad en Nueva Paz. El problema es cómo trasladarlos a La Habana, y no sólo por las dificultades del transporte”.

Ferreiro cuenta que existen muchos puntos de control en su trayecto: ‘En cada puente hay un auto patrullero; en Vega, Nueva Paz, el entronque con la Carretera Central, San Nicolás, San José, Guiñes. El principal control está en Pedro Pí, lugar cercano a la capital. Allí detienen los vehículos, hasta las bicicletas, y al que va a pie, si lleva algún bulto. Registran y sólo permiten pasar diez libras de vianda y ningún tipo de carne. Supuestamente, el objetivo de los registros, decomisos y multas es evitar el tráfico de mercancías fuera del estricto control estatal, según las ordenanzas oficiales”.

”A veces un policía se conmueve y me deja pasar alguna cosita. Da mucha pena ver cómo se echan a perder viandas, vegetales y frutas con tantas necesidades que hay. El Estado, con sus controles y burocracia, no logra abastecer el mercado con la producción estatal y su red de distribución. En ocasiones el gobierno tiene que alquilar camiones a los particulares para distribuir la mercancía”.

No está permitido que los agricultores independientes comercialicen su producción, sólo una pequeña parte. El grueso de la mercancía tiene que ser vendida obligatoriamente al gobierno, que fija cantidad y precios. Los agricultores compran al Estado una parte de los insumos que necesitan para cultivar la tierra.

”Las frutas en la capital cuestan un ojo de la cara, a causa del bloqueo impuesto por el gobierno- asegura Ferreiro-. Aquí en Nueva Paz los revendedores las llevan la casa y son baratas, comparadas con el precio en la capital”.

La Habana tiene dos millones 200 mil habitantes, sin contar la población flotante y de tránsito, según informe de la Organización Nacional de Estadísticas (ONE).

La Empresa de Cítricos Ceiba, en la provincia La Habana, una de las mayores del país, empeñada en el rescate de sus abandonados frutales, enfrenta el reto de los constantes robos, según informó el periódico Granma el 5 de febrero. Un trabajador perdió la vida el año pasado al enfrentarse a los ladrones.

La situación de bloqueo estatal al flujo de alimentos es parecida en todas las poblaciones de la isla. Su solución es una asignatura pendiente del pueblo cubano.

Vendedores de yogurt

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Por: Moisés Leonardo Rodríguez

LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) – Falta de empleo, malas condiciones laborales cuando lo hay, insuficientes salarios y limitaciones familiares, llevan a muchos cubanos al mercado informal. Este es el caso de los vendedores de yogurt, residentes en el municipio Mariel, provincia Habana.

Estos comerciantes informales, en su mayoría mujeres, son reprimidos a pesar de que satisfacen una demanda que valida su actividad. Cada madrugada parten del municipio Mariel cargando mochilas con yogurt en pomos plásticos. Cada uno tiene sus clientes fijos en los barrios de la ciudad, separados en ocasiones por muchas cuadras que deben recorrer a pie.

Algunos compradores son personas con ancianos  y niños a su cargo, que requieren de este alimento como única opción ante el rechazo a otros productos lácteos. Residen la mayoría en Santa Fe, Jaimanitas, Marianao y Miramar.

Los intermediarios compran el yogurt a los productores a 11 pesos el litro y medio, y lo venden a 20. La leche para la elaboración del lácteo proviene de vacas de propietarios particulares.

La oferta estatal se realiza en pocos establecimientos, no es permanente y se vende a 5 cuc el litro y medio, el de sabores; y a 3.50 el natural.

Con frecuencia los policías realizan redadas en las paradas, y registran los transportes en que viajan los vendedores. Cuando encuentran lo que consideran mercancía ilegal, la decomisan e imponen multas elevadas. También levantan actas de advertencia.

Algunos comerciantes, arrestados en más de una ocasión, han cumplido sanciones de tres meses y hasta un año, sin internamiento.

Durante las redadas, algunos esconden las mochilas entre los matorrales, o no admiten ser los propietarios durante los registros en los ómnibus. Es un modo de evadir las multas, aunque no el decomiso.

En ocasiones, algunas policías han solicitado a las mujeres favores sexuales a cambio de hacerse los de la vista gorda. Una de ellas aseguró a este reportero: “Los policías de Santa Fe nos han obligado a botar el yogurt en cuevas de cangrejos delante de otros detenidos”. Otra afirmó: “Los hay que se quedan con lo que ocupan y nos dejan ir sin multarnos. Eso se llama corrupción”.

No se ha conocido de algún consumidor que haya sufrido daños por la mala calidad o higiene del yogurt.

Mientras los medios oficiales dan cuenta de productos del agro perdidos por los ineficientes mecanismos de distribución estatales, los vendedores informales, que satisfacen la demanda con eficiencia y sin delinquir, son reprimidos.

El gobierno cubano, al inhibir la capacidad de los ciudadanos para comerciar libremente, empobrece más el nivel de vida de la población.

Raúl Castro prepara a cubanos para recortes

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Fuente: El Universal

Dice que hay que trabajar el campo para superar la crisis económica

HOLGUÍN, Cuba (Agencias).— El presidente cubano, Raúl Castro, advirtió ayer a sus compatriotas que en los próximos días se anunciarán medidas contra la crisis económica, y dijo que no basta con gritar “patria o muerte, abajo el imperialismo”, sino que es preciso volver al campo, producir más e importar menos productos agrícolas, a fin de superar la crítica situación económica.

Recordó que ya en 2007 alertó sobre “la imperiosa necesidad de volver a la tierra”. Desde la plaza Calixto García, en la ciudad de Holguín, al este de La Habana, Castro se dirigió a sus compatriotas con motivo del “Día de la Rebeldía Nacional”, que conmemora el asalto al Cuartel Moncada, ocurrido en 1953.

El ataque liderado por Fidel Castro y en el que también participó Raúl fracasó, pero es considerado el inicio de la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista, derrocado el 1 de enero de 1959 por la Revolución.

En este contexto, el mandatario cubano dijo que ya se han entregado 690 mil hectáreas en usufructo a campesinos y organizaciones. “Es de seguridad nacional producir en el país”, porque se gastan “miles de millones de dólares” comprando alimentos de otros países, agregó.

Cuba importa 80% de los víveres que consumen sus 11.2 millones de habitantes, principalmente de EU. En los primeros meses de este año, las importaciones cuadruplicaron en valor a las exportaciones, dejando al único país de América que se dice comunista con una angustiosa falta de liquidez.

Raúl Castro pronunció su discurso de 35 minutos ante unas 200 mil personas que madrugaron para verlo en la plaza. Anunció reuniones de las autoridades cubanas en los próximos días para tomar medidas relacionadas con la crítica situación económica de la isla.

El Consejo de Ministros revisará mañana los ajustes de presupuesto obligados por los efectos de la crisis financiera mundial, que redujo los ingresos de Cuba y crea dificultades para obtener créditos. Además, el miércoles se reunirá el comité central del Partido Comunista, a fin de analizar la situación nacional e internacional, y el sábado tendrá lugar la segunda y última sesión ordinaria de este año de la Asamblea.

El mandatario también dedicó buena parte de su discurso a la devastación que causaron tres huracanes que azotaron la isla en 2008, dejando pérdidas que cifró en 10 mil millones de dólares (20% del PIB anual).

La crisis está teniendo duras repercusiones para la población. Cuba viene aplicando desde el 1 de junio un paquete de ahorro para rebajar la factura energética. Algunas empresas han reducido su horario de trabajo.

Raúl ha emprendido reformas de envergadura pero de lenta aplicación, como el establecimiento de modelos salariales ligados a los resultados o la entrega en usufructo de tierras ociosas a varios agricultores particulares.

El lento hundimiento del “Cubanic”

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Por: José Alberto Álvarez Bravo.

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) – Disponiendo sólo de la madera con que se podría construir una chalupa, Fidel Castro pretendió erigirse en el Gran Timonel del trasatlántico del Caribe. Con una extensión territorial apenas suficiente para edificar una pequeña república, se empeñó en alcanzar los más pomposos títulos que a megalómanos y aduladores se les hayan ocurrido.

Creyéndose predestinado para suplantar, en los anales de la Historia Universal, a  Carlomagno, Aníbal, Napoleón y Hitler, e imposibilitado de ensanchar los límites naturales de su feudo, dedicó los recursos de la nación a fomentar la subversión en medio mundo.  El cálculo parece obvio: todo gobierno surgido del movimiento guerrillero, habría de ser, inexorablemente, títere suyo.

Cuántas veces se habrá visto a si mismo cubierto de entorchados y oropeles, asido al timón del “Cubanic”, y vitoreado por la muchedumbre que tanto desprecia.
Pero una cosa son los sueños…

Uno de los rasgos distintivos del castrismo ha siempre la subestimación de la calidad. La construcción de esta colosal nave no habría de ser la excepción.

Desde el inicio, sus excesivas y desmañadas junturas requirieron demasiado calafate, y las vías de agua no han dado un minuto de reposo a las bombas de achique.  Cíclicamente, ha afrontado –y logrado capear- pavorosas tormentas, que han terminado por desvencijar el chapucero armatoste.

El propio Gran Almirante en Jefe lo admitió hace veinte años, cuando  apostrofó al General Rafael del Pino por haberlo abandonado: “las ratas abandonan el barco cuando se está hundiendo”.

A todas luces, una pifia del gran Señor.

Afanado en establecer la peyorativa comparación, no se dio cuenta de su desliz, que ya no podía borrar de la memoria colectiva; por decirle rata a del Pino, admitió, sin darse cuenta, que el barco se está hundiendo.

Aunque su  televisión se cuidó de hurtarnos las imágenes, las televisoras extranjeras nos mostraron su trastabillante y aparatoso despetronque. Lo que no pudo escamotearnos fueron sus grandes descalabros políticos, como el hundimiento del remolcador 13 de marzo, el fusilamiento de los tres jóvenes de la lancha Baraguá, y el encarcelamiento de los 75 opositores y periodistas independientes.

Estos sucesos ampliaron las vías de agua hasta el punto de hacerlas irreparables, legado que no podría asumir, ni aunque lo quisiera, el eterno Don Segundo a la Sombra.

Hoy parece evidente que nuestros “heroicos” mandamases sólo muestran interés en dilatar, aunque sea un día más, el lento hundimiento del Cubanic.

País propone a Cuba fijar vía para pagar a exportadores

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Por: Álvaro Murillo/nacion.com

La empresa cubana Suchel Tropical cumple ya cinco años de no pagar el jabón que compró a la productora alajuelense Punto Rojo, pese a una sentencia judicial de los propios tribunales de la isla.

La deuda de la firma cubana, con parte de capital estatal, llega a $1,2 millones, con intereses. “Es un montón”, dijo el gerente de Punto Rojo, Fernando Beeche.

La situación no era para optimismo ni siquiera en marzo, cuando el Gobierno de Costa Rica anunció el establecimiento de relaciones diplomáticas con el régimen de Fidel y Raúl Castro.

Ayer, sin embargo, hubo campo para la esperanza. La Cancillería acuerpó el reclamo que Punto Rojo y otras empresas ticas han debido afrontar en solitario.

El canciller, Bruno Stagno, pidió a las autoridades cubanas revisar esas deudas y establecer para negocios futuros un mecanismo mediante bancos públicos para agilizar los pagos a exportadores ticos.

El planteamiento lo hizo Stagno dentro de la “hoja de ruta” que envió a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, quien a su vez envió la propuesta de agenda para la nueva relación binacional.

El intercambio de documentos se dio 100 días después de que el Gobierno de Óscar Arias decidió restablecer los lazos rotos en 1961.

Entre otros contenidos, está planteada la creación de un Acuerdo Marco de Cooperación para facilitar intercambios educativos, sanitarios, culturales y científicos.

¡Sepulten a ese muerto ya!

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Por: José Daniel Ferrer, prisionero de conciencia

PRISIÓN PROVINCIAL DE LAS TUNAS, Cuba, junio (www.cubanet.org) – En los primeros días de mayo los comunistas cubanos celebraron el natalicio de Carlos Marx: recibieron al primer ministro de Laos y al canciller de Corea del Norte, y dieron a conocer que a partir del próximo curso escolar reabrirán la carrera de marxismo-leninismo.

Dicen que el marxismo está vigente y que es referencia para los procesos políticos, económicos y sociales que emergen en la actualidad. Dicen también que la determinación de Cuba y Corea del Norte de construir el socialismo y la unidad monolítica entre partido y pueblo, fueron destacadas en las conversaciones entre Ricardo Cabrisas, Vice Presidente del Consejo de Ministros de Cuba y Pak Ui Chun, Ministro de Relaciones Exteriores del demencial régimen norcoreano.

Bien sabemos –norcoreanos, laosianos y cubanos– cómo se construye el socialismo y cómo se logra la monolítica unidad entre partido y pueblo: coacción y represión. Esa es la fórmula mágica.

Estos señores, adictos al poder, están empecinados en reanimar a un viejo e insepulto cadáver; se resisten a inhumar una insana ideología que sobradamente demostró su inoperancia, y que mucho sufrimiento ha causado a millones de personas. Ya no saben qué perfume aplicar para disimular su mal olor.

Los regímenes comunistas, en vez de alcanzar la sociedad sin clases y la progresiva extinción del Estado a que aspiraban Marx y Lenin, crearon una nueva y súper poderosa clase que explota como nadie al proletariado y lo hace, irónicamente, en nombre de la clase obrera.

La nueva clase controla los aparatos políticos y económicos, y se perpetúa como nadie en el poder recurriendo a todo tipo de crímenes, con tal de no poner en peligro sus privilegios. La maquinaria estatal, en vez de disminuir adquiere cada día monstruosas dimensiones.

En su encíclica Spe salvi sobre la esperanza cristiana, el Papa Benedicto XVI, refiriéndose a Carlos Marx, dice: “Su error está más al fondo. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables”.

Y refiriéndose a lo que los comunistas llamaron fase intermedia de la dictadura del proletariado, el sumo pontífice expresa: “Esta fase intermedia la conocemos muy bien y también sabemos cuál ha sido su desarrollo posterior: en lugar de alumbrar un mundo sano ha dejado tras de sí una destrucción desoladora”.

En lo económico, el fracaso de los regímenes marxistas ha sido estrepitoso. Fue la principal causa del derrumbe del llamado “campo socialista” o “socialismo real” en Europa del Este.

La economía centralizada de cuartel es la causa fundamental del atraso y la miseria de Cuba, de Corea del Norte y también de la República de Laos. Aunque los comunistas de este último país, con la intención de progresar económicamente y dejar de ser la población más pobre del sudeste asiático, ha puesto en práctica políticas de privatización con favorables resultados.

Fidel Castro, o quien redacta las llamadas reflexiones, viene elogiando profusamente el proceso económico de China –otra nación bajo un régimen comunista violador de los derechos humanos–, pero el desarrollo alcanzado por el gigante asiático nada tiene que ver con el colectivismo marxista; se debe al modelo de economía capitalista que ha adoptado, a las reformas que han puesto en práctica y que los Castro se niegan a realizar en nuestro país.

Los Castro, con los norcoreanos, representan el punto extremo de la ortodoxia marxista. De ahí que a casi 20 años del colapso del comunismo en Europa del Este, y de las manifestaciones prodemocráticas ahogadas en sangre en la Plaza de Tiananmen, se empeñan en revivir su cadáver, en vez de propiciar su debido entierro.

Diálogo con Antúnez

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Por: Juan Carlos González Leiva

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – En el Centro de Información del Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba, en La Habana, entrevistamos a Jorge Luis García Pérez, “Antúnez”, ex prisionero político y destacado opositor al régimen cubano. Minutos después, Antúnez y los opositores que lo acompañaban fueron arrestados cuando intentaban realizar una marcha por la calle 23, en el Vedado.

Juan Carlos González: Sabemos que prepara una protesta cívica.

Antúnez: Nos encontramos en la jornada de homenaje a Pedro Luis Boitel, que cada año celebramos. Por eso se han llevado a cabo numerosas actividades en todo el país. El colofón sería un entierro simbólico en el Cementerio de Colón, después de una marcha pacífica por la calle 23.

Las calles son el verdadero escenario de nuestra lucha y resistencia, y no tenemos por qué pedir permiso al gobierno, que no permite estas actividades porque es un Estado totalitario

JCG: ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno a esta jornada?

Antúnez: La misma de siempre: la represión. Ahora mismo estamos cercados y perseguidos con inminente peligro de arresto.  Hay que tener en cuenta que el gobierno está desesperado y todavía es fresca la influencia del ayuno que realizamos en Placetas. No han dado ninguna señal positiva a las buenas intenciones de Obama y pudiera desatarse una oleada como la de marzo de 2003, pero pase lo que pase, nuestra lucha cívica no se detendrá, y si fuera preciso lo haremos desde las prisiones. Otros cubanos se levantarían y tomarían las calles, porque, lejos de amedrentarnos, lo que han hecho es fortalecernos. Muestra de ello son nuestras gloriosas Damas de Blanco, convertidas en un altruista símbolo de valentía y patriotismo.

JCG: ¿Cuál es su recomendación al exilio?

Antúnez: Un mayor compromiso con los demócratas dentro de la isla, y que no se desenfoquen en temas secundarios como las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Nuestro problema tenemos que resolverlos entre cubanos. Nuestros hermanos del exilio deben redoblar sus esfuerzos con su apoyo moral y material.

JCG: La Unión Europea se reunirá en junio. ¿Cuál es su mensaje?

Antúnez: Que adopten una postura más coherente para Cuba. No puede hablarse de diálogo desconociendo a las víctimas del gobierno cubano, que no cumple con los pactos Internacionales de derechos civiles que ha firmado, ni tampoco libera a los prisioneros políticos. Hasta tanto se mantenga el cuadro de violaciones a los derechos humanos, estos acercamientos son infructuosos; intentar llegar a un entendimiento con el régimen castrista es como arar en el mar.
Antúnez preside el Movimiento de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel”, y pertenece a la Coalición Central Opositora.

Con el agua al cuello

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Por: Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – Nuevos elementos reflejan que la situación económica y social de Cuba se podría tornar más delicada en los próximos meses. Algunos datos publicados sobre las dificultades en la agricultura, el transporte, las finanzas externas y el consumo energético  confirman esa presunción. A ello contribuyen también las declaraciones de personalidades oficiales, como  Francisco Soberón, Presidente del Banco Central, quien ha lanzado la consigna de “ahorro o muerte”, sobre la cual el diario Granma ha subrayado que no se trata de una exageración, dados los efectos de la crisis mundial sobre una economía ya seriamente dañada por 20 años de Periodo Especial y los impactos de varios huracanes.

También Marino Murillo, vice primer ministro a cargo de Economía y Planificación, vaticinó que el PIB en 2009 crecerá algo más del 2,0% frente al 6,0% establecido en el plan, mientras el oficialista Centro de Estudio de la Economía Cuba ha sido más pesimista al estimar un decrecimiento de hasta -0,5%.  En términos más realistas, si se producen cortes de electricidad similares a los años 1990, la caída del PIB podría ser mucho más pronunciada por el impacto sobre la producción y los servicios, así como, por supuesto, en el ya menguado consumo de la población.

Esto refleja la gravedad del panorama económico y las perspectivas de un porvenir muy incierto. Realmente, lo presenciado actualmente en Cuba se debe a la falta de toma de decisiones, que hubieran permitido prepararse para afrontar las incidencias de la crisis mundial, y paliarlas en determinado grado. Ahora se habla de ahorrar, muy especialmente en los componentes energéticos, cuando se conoce que desde hace muchos años el país pierde impresionantes cantidades de electricidad por las malas condiciones del sistema de transmisión y distribución, que ha llegado a representar en determinados años hasta el 19,6% del total producido (en 1958 fue de 8,7%); muy por encima de los límites permisibles que en ningún momento deberían sobrepasar el 10,0%.

En 2008, de acuerdo con datos oficiales, las pérdidas ascendieron a 2 923,8 gigawatts  hora (GW.h), el 16,3% de lo generado, lo cual es igual a la producción de varias termoeléctricas de 250 megavatios (MW), teniendo en consideración que un GW.h representa 1000 MW.h.

El agua bombeada para consumo industrial y humano también se pierde en un 60,0%, según cifras oficiales. Es cierto que desde hace unos meses se realizan obras en algunas ciudades para reparar parcialmente las conductoras, pero para  solucionar el problema total pasarán años. Se añade el calamitoso estado de la estructura productiva y del sistema habitacional, agravadas ambas por los destrozos causados por los huracanes, por lo que, como recientemente señalara el Presidente Raúl Castro, cuando azotan fenómenos naturales “los daños materiales siguen siendo considerables, debido a las vulnerabilidades acumuladas en casi todos los sectores y en la infraestructura del país”.

En la priorizada capital, según ha publicado recientemente el semanario Tribuna de La Habana, más del 75,0% de la superficie pavimentada requiere una urgente reparación, lo cual además de provocar accidentes automovilísticos y la acelerada destrucción de los vehículos, también genera consumo extra de combustible por desvíos y a causa de que el transporte no puede transitar con la velocidad óptima.

Los problemas acumulados son enormes, si se analizan otras esferas productivas y de servicios con equipamiento anticuado, poco eficiente y altamente consumidor de energía, a lo que se agrega un gran descontrol, que en un país llevado a la miseria coadyuva a la proliferación  del desvío (robo) masivo del combustible para el mercado negro.
Actualmente 4.5 galones de  diesel o gasolina regular (17 litros) vendidos en pesos libremente convertibles (CUC), representan 425 pesos moneda nacional, cuando el salario medio es de alrededor de 414.

Por otra parte, los llamados a la conciencia de los trabajadores a ahorrar ya están gastados debido a la reiteración de lo mismo durante decenios, mientras la burocracia ha derrochado a manos llenas. Los obreros y empleados cubanos no se sienten propietarios de nada, pues jamás se ha contado con ellos, a no ser para exigirles y explotarlos mejor.

Las direcciones de los centros laborales se forman con personas para cuya selección no se tiene en cuenta la capacidad y la experiencia, sino el grado de clientelismo político. La  práctica ha sido promover la mediocridad, mucho más  fácil de moldear bajo los estrictos cánones políticos del régimen, al igual que en otros sectores de la sociedad, comprendidos el periodismo y otras labores intelectuales. Esta práctica ha promovido el oportunismo, altos índices de ineficiencia y carencia de creatividad, lo cual constituye un formidable valladar para el uso adecuado de los recursos y el desarrollo económico y social.

En este contexto es imposible que los problemas que afronta y tendrá que solucionar el gobierno puedan resolverse, si no se va a la raíz del problema, que no es otro que la aplicación de un sistema económico, político y social que ha conducido a la desastrosa crisis, cuyas nefastas consecuencias pervivirán muchos años después de comenzarse las rectificaciones, como consecuencia de decenios de desgobierno.

Existen grandes diferencias entre los problemas que hubo en Cuba republicana hasta 1959, causados por malos gobiernos, y la situación actual.  A pesar de los muchos males prevalecientes en esos 57 años, siempre existió una sociedad civil defensora de la identidad nacional y, no obstante los altos niveles de corrupción gubernamental, la mayoría de los cubanos mantuvo los esfuerzos por lograr una Cuba mejor y el adecentamiento social, por el orgullo de ser cubano y la autoconfianza en que se saldría adelante.

En los últimos 50 años, por el contrario, además de la destrucción sistemática de las estructuras económicas, del tejido social y hasta de la composición demográfica, están presentes daños muy  serios infligidos al concepto de identidad y soberanía, creándose una permisible ética en el marco de una revolución que ha incumplido sus promesas de mejoría, en la que la doble moral, el egoísmo y la corrupción rampante se ha enraizado. Esto constituye el reto más importante a superar por el pueblo cubano.

Con esta amalgama de problemas de todo tipo habrá que enfrentar en los próximos meses el acrecentamiento de la crisis.

Se buscan campesinos

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Por: Jorge Olivera Castillo, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – Prefieren los zapatos deportivos de marca y las pisadas firmes sobre el asfalto. El campo quedó atrás, congelado en una imagen que ha perdido el brillo entre los estantes del recuerdo.

El azadón y el rastrillo, la yunta de bueyes y el sombrero de guano, las botas a prueba de fango y el sol del mediodía amenazando con arrancar la piel. Eso es historia antigua, cosas que las últimas generaciones de jóvenes consideran de mal gusto.

La disposición para ocupar las tierras fértiles como sembradores o recolectores se difumina en un mar de apatía siempre crecido y con ganas de romper los diques que impiden, por puro milagro, el naufragio total. Regresar al campo es una propuesta que se recibe con una mueca de disgusto y un rotundo rechazo

Aunque muchas veces los aludidos opten por refutaciones más discretas, en el fondo bullen los deseos de articular la frase que sintetiza una oposición concluyente hacia un posible retorno al trabajo agrícola: ¡¿Tú estás loco?!

Después de los intentos para alterar las reglas socioeconómicas por medio de una disparatada industrialización que priorizó el desarrollo urbano en detrimento del rural, el gobierno busca revertir una situación creada a partir de premisas ajenas a las posibilidades del país, y que no permiten pensar en resultados sustentables en el ámbito agropecuario.

Obligar mediante decreto a millones de jóvenes a realizar estudios profesionales sin atender el perfil vocacional, ha sido un disparate. La revolución ha graduado  miles de médicos, científicos, ingenieros, licenciados. ¿Por qué se subvaloró la importancia del campesinado?

Estos desequilibrios son la consecuencia directa de gobernar una nación con la metodología de un sargento de infantería.

La masividad y el virus revolucionario, en vez de sensatez y esperanza, sembraron truenos. Ahora, cuando arrecian las tempestades, es que dan los partes meteorológicos sin atreverse a revelar los datos negativos que podrían derivar en un final apocalíptico.

Es impensable que los jóvenes encabecen las nóminas de los trabajadores agrícolas. Según los partes oficiales, son el seis por ciento de la fuerza laboral dedicada a estos menesteres.  Dudo que la cifra pueda alcanzar los dos dígitos en los próximos años, a no ser que comiencen a aplicar medidas compulsivas que favorezcan una obligatoriedad escondida tras los muros del patriotismo.

Ya los cuadros de la Unión de Jóvenes Comunista están inmersos en tareas de concientización con el fin de despertar el interés de los jóvenes por las actividades agrarias. Si así consiguen aumentar el número de campesinos, hay sobradas razones para declarar con antelación que todo terminará en un gran fiasco.

En un lapso que comenzó en 1959 -hasta su radicalización en 1968 con la aplicación de la ofensiva revolucionaria- se sepultaron las costumbres y tradiciones que reflejaban el amor a la tierra, y que hicieron posible el logro de índices productivos envidiables en comparación con los actuales.

Un notable por ciento de los descendientes más jóvenes de las familias que habitan en áreas rurales anhela vivir en zonas urbanas, preferiblemente en la capital. No quiere que le hablen de semillas ni regadíos.

Convencer a un habanero para asumir esa encomienda es la vía más fácil para una sarta de improperios. Lo más seguro es que el campo continúe vapuleado por la decadencia.

Es de esperar que aparezcan los activadores fuegos artificiales, el personal fijo de la opereta, los tarugos por contrato y la escuadra de recitadores  de las últimas coplas revolucionarias. Los farsantes no descansan. Trabajan jornada completa y horas extras. Sembrando lechugas o recogiendo mangos tal vez serían los más productivos.


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