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El ‘desvío de recursos’ en Cuba, el pan de cada día

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Por: Iván García | La Habana

Bienvenido a la isla del robo. Pase usted por cualquier gasolinera, oficina de atención a clientes o bufete jurídico, y por debajo de la mesa, con dinero en mano se resuelve lo que desea.

Siéntese con su familia a cenar en un exclusivo y caro restaurante, y verá cómo lo timan al servirle un trozo de asado. Y si no tiene los ojos abiertos, le recargan la cuenta con un descaro que raya en la insolencia.

Probablemente estos robos de “malandros” cubanos, sean habituales en cualquier rincón del planeta. Pero la prensa los denuncia. No se oculta el fenómeno. En Cuba sí.

La rica fraseología gubernamental acuña un término ambiguo para clasificar los robos y pérdidas: “desvío de recursos” o “faltantes”. En todos los estamentos de la sociedad, la persona, o participa del robo, o es cómplice o compra productos sacados la noche anterior de un almacén estatal.

La gente no labora donde pueda ganar un mejor salario. No. Trabaja donde pueda robar a manos llenas. Porque el sueldo de fin de mes es un simple estipendio.

Les contaré un par de historias. En una gasolinera que presta servicio al Ministerio del Interior, a tiro de piedra de Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado, hace unos días la policía desmanteló una red que falsificaba bonos de gasolina y petróleo.

Trabajadores del centro aún están bajo investigación. A uno de los jefes se le ocupó una máquina para confeccionar bonos falsos de combustible. Les explico. En Cuba, el gobierno intenta controlar en forma de vales o bonos el gasto de combustible.

Una legión de burócratas planifica la gasolina a gastar por cada empresa en un mes. Y los kilómetros que deben recorrer los coches estatales. A cada empresa se le distribuye un número de bonos de combustible, que por la extensa crisis se han ido recortando.

Debido al descontrol, en esa gasolinera que presta servicio a coches del Ministerio del Interior, mensualmente se robaban miles de litros de gasolina. Después, estos litros se vendían a particulares o a oficiales de la institución, quienes como cualquiera en la isla necesitan un extra de combustible para resolver asuntos personales.

Es un negocio rentable. El litro de gasolina especial cuesta 0.90 c.u.c (1 dólar) y se suele vender en el mercado negro a 10 pesos (40 centavos de dólar). Ya hace unos años, Fidel Castro intentó controlar el robo desmesurado de combustible colocando trabajadores sociales y máquinas para vigilar la venta. Miles de empleados corruptos fueron despedidos.

Pero ni así. A la vuelta de unos meses, los nuevos empleados ya estaban robando. En el caso contado, los trabajadores pertenecen al Ministerio del Interior. Nadie está a salvo en Cuba del flagelo de la corrupción.

La otra historia es mucho más penosa. Lo sucedido en el hospital siquiátrico de La Habana, en el mes de enero, donde por negligencia fallecieron 26 pacientes, tiene tras bambalinas un trasfondo de corrupción.

Según una persona que trabaja en una comisión que investiga los sucesos, se sustraían diariamente cientos de sacos de arroz, leche en polvo y cajas de pollo o pescado. Algunos empleados del centro vendían festinadamente sábanas y colchas destinadas a los pacientes.

En los alrededores del hospital, vecinos del barrio preferían ir a comprar productos a empleados del centro, que al desabastecido mercado estatal. Hasta la pintura era vendida. Varias casas cercanas están pintadas del mismo color que el sanatorio.

En Cuba, para obtener cemento, materiales de construcción o comida, la ciudadanía recurre al mercado negro. La pérdida de valores morales es ostensible. Personas que siempre fueron muy honradas, ahora ven normal consumir artículos robados.

A veces la prensa oficial publica una reseña sobre la corrupción y el robo. Pero a cuentagotas informan de un fenómeno que está latente en todas las estructuras de la sociedad cubana.

Hace unos días, el telecentro de la provincia de Santiago de Cuba, a mil kilómetros al este de La Habana, realizó un reportaje sobre el recorrido de Lázaro Expósito Cárdenas, primer secretario del partido en la provincia, por centros gastronómicos y de elaboración de productos alimenticios.

Da ganas de vomitar. Cucarachas, suciedad y mala elaboración en la confección de alimentos. Al parecer, la cadena nacional televisiva pensó que era demasiado crudo exhibir el material y lo censuró. En 51 años de revolución de verde olivo, la corrupción rampante es un fenómeno que el gobierno no ha podido atajar.

Es simple, la gente no se siente dueña de los medios de producción, como le repiten los catálogos de marxismo. Y ve al Estado como una institución que los explota. Si a esto usted une la escasez, entonces el motor de la corrupción está presto a funcionar a todo gas. A robar se ha dicho.

Raúl Castro prepara a cubanos para recortes

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Fuente: El Universal

Dice que hay que trabajar el campo para superar la crisis económica

HOLGUÍN, Cuba (Agencias).— El presidente cubano, Raúl Castro, advirtió ayer a sus compatriotas que en los próximos días se anunciarán medidas contra la crisis económica, y dijo que no basta con gritar “patria o muerte, abajo el imperialismo”, sino que es preciso volver al campo, producir más e importar menos productos agrícolas, a fin de superar la crítica situación económica.

Recordó que ya en 2007 alertó sobre “la imperiosa necesidad de volver a la tierra”. Desde la plaza Calixto García, en la ciudad de Holguín, al este de La Habana, Castro se dirigió a sus compatriotas con motivo del “Día de la Rebeldía Nacional”, que conmemora el asalto al Cuartel Moncada, ocurrido en 1953.

El ataque liderado por Fidel Castro y en el que también participó Raúl fracasó, pero es considerado el inicio de la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista, derrocado el 1 de enero de 1959 por la Revolución.

En este contexto, el mandatario cubano dijo que ya se han entregado 690 mil hectáreas en usufructo a campesinos y organizaciones. “Es de seguridad nacional producir en el país”, porque se gastan “miles de millones de dólares” comprando alimentos de otros países, agregó.

Cuba importa 80% de los víveres que consumen sus 11.2 millones de habitantes, principalmente de EU. En los primeros meses de este año, las importaciones cuadruplicaron en valor a las exportaciones, dejando al único país de América que se dice comunista con una angustiosa falta de liquidez.

Raúl Castro pronunció su discurso de 35 minutos ante unas 200 mil personas que madrugaron para verlo en la plaza. Anunció reuniones de las autoridades cubanas en los próximos días para tomar medidas relacionadas con la crítica situación económica de la isla.

El Consejo de Ministros revisará mañana los ajustes de presupuesto obligados por los efectos de la crisis financiera mundial, que redujo los ingresos de Cuba y crea dificultades para obtener créditos. Además, el miércoles se reunirá el comité central del Partido Comunista, a fin de analizar la situación nacional e internacional, y el sábado tendrá lugar la segunda y última sesión ordinaria de este año de la Asamblea.

El mandatario también dedicó buena parte de su discurso a la devastación que causaron tres huracanes que azotaron la isla en 2008, dejando pérdidas que cifró en 10 mil millones de dólares (20% del PIB anual).

La crisis está teniendo duras repercusiones para la población. Cuba viene aplicando desde el 1 de junio un paquete de ahorro para rebajar la factura energética. Algunas empresas han reducido su horario de trabajo.

Raúl ha emprendido reformas de envergadura pero de lenta aplicación, como el establecimiento de modelos salariales ligados a los resultados o la entrega en usufructo de tierras ociosas a varios agricultores particulares.

El lento hundimiento del “Cubanic”

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Por: José Alberto Álvarez Bravo.

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) – Disponiendo sólo de la madera con que se podría construir una chalupa, Fidel Castro pretendió erigirse en el Gran Timonel del trasatlántico del Caribe. Con una extensión territorial apenas suficiente para edificar una pequeña república, se empeñó en alcanzar los más pomposos títulos que a megalómanos y aduladores se les hayan ocurrido.

Creyéndose predestinado para suplantar, en los anales de la Historia Universal, a  Carlomagno, Aníbal, Napoleón y Hitler, e imposibilitado de ensanchar los límites naturales de su feudo, dedicó los recursos de la nación a fomentar la subversión en medio mundo.  El cálculo parece obvio: todo gobierno surgido del movimiento guerrillero, habría de ser, inexorablemente, títere suyo.

Cuántas veces se habrá visto a si mismo cubierto de entorchados y oropeles, asido al timón del “Cubanic”, y vitoreado por la muchedumbre que tanto desprecia.
Pero una cosa son los sueños…

Uno de los rasgos distintivos del castrismo ha siempre la subestimación de la calidad. La construcción de esta colosal nave no habría de ser la excepción.

Desde el inicio, sus excesivas y desmañadas junturas requirieron demasiado calafate, y las vías de agua no han dado un minuto de reposo a las bombas de achique.  Cíclicamente, ha afrontado –y logrado capear- pavorosas tormentas, que han terminado por desvencijar el chapucero armatoste.

El propio Gran Almirante en Jefe lo admitió hace veinte años, cuando  apostrofó al General Rafael del Pino por haberlo abandonado: “las ratas abandonan el barco cuando se está hundiendo”.

A todas luces, una pifia del gran Señor.

Afanado en establecer la peyorativa comparación, no se dio cuenta de su desliz, que ya no podía borrar de la memoria colectiva; por decirle rata a del Pino, admitió, sin darse cuenta, que el barco se está hundiendo.

Aunque su  televisión se cuidó de hurtarnos las imágenes, las televisoras extranjeras nos mostraron su trastabillante y aparatoso despetronque. Lo que no pudo escamotearnos fueron sus grandes descalabros políticos, como el hundimiento del remolcador 13 de marzo, el fusilamiento de los tres jóvenes de la lancha Baraguá, y el encarcelamiento de los 75 opositores y periodistas independientes.

Estos sucesos ampliaron las vías de agua hasta el punto de hacerlas irreparables, legado que no podría asumir, ni aunque lo quisiera, el eterno Don Segundo a la Sombra.

Hoy parece evidente que nuestros “heroicos” mandamases sólo muestran interés en dilatar, aunque sea un día más, el lento hundimiento del Cubanic.

País propone a Cuba fijar vía para pagar a exportadores

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Por: Álvaro Murillo/nacion.com

La empresa cubana Suchel Tropical cumple ya cinco años de no pagar el jabón que compró a la productora alajuelense Punto Rojo, pese a una sentencia judicial de los propios tribunales de la isla.

La deuda de la firma cubana, con parte de capital estatal, llega a $1,2 millones, con intereses. “Es un montón”, dijo el gerente de Punto Rojo, Fernando Beeche.

La situación no era para optimismo ni siquiera en marzo, cuando el Gobierno de Costa Rica anunció el establecimiento de relaciones diplomáticas con el régimen de Fidel y Raúl Castro.

Ayer, sin embargo, hubo campo para la esperanza. La Cancillería acuerpó el reclamo que Punto Rojo y otras empresas ticas han debido afrontar en solitario.

El canciller, Bruno Stagno, pidió a las autoridades cubanas revisar esas deudas y establecer para negocios futuros un mecanismo mediante bancos públicos para agilizar los pagos a exportadores ticos.

El planteamiento lo hizo Stagno dentro de la “hoja de ruta” que envió a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, quien a su vez envió la propuesta de agenda para la nueva relación binacional.

El intercambio de documentos se dio 100 días después de que el Gobierno de Óscar Arias decidió restablecer los lazos rotos en 1961.

Entre otros contenidos, está planteada la creación de un Acuerdo Marco de Cooperación para facilitar intercambios educativos, sanitarios, culturales y científicos.

¡Sepulten a ese muerto ya!

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Por: José Daniel Ferrer, prisionero de conciencia

PRISIÓN PROVINCIAL DE LAS TUNAS, Cuba, junio (www.cubanet.org) – En los primeros días de mayo los comunistas cubanos celebraron el natalicio de Carlos Marx: recibieron al primer ministro de Laos y al canciller de Corea del Norte, y dieron a conocer que a partir del próximo curso escolar reabrirán la carrera de marxismo-leninismo.

Dicen que el marxismo está vigente y que es referencia para los procesos políticos, económicos y sociales que emergen en la actualidad. Dicen también que la determinación de Cuba y Corea del Norte de construir el socialismo y la unidad monolítica entre partido y pueblo, fueron destacadas en las conversaciones entre Ricardo Cabrisas, Vice Presidente del Consejo de Ministros de Cuba y Pak Ui Chun, Ministro de Relaciones Exteriores del demencial régimen norcoreano.

Bien sabemos –norcoreanos, laosianos y cubanos– cómo se construye el socialismo y cómo se logra la monolítica unidad entre partido y pueblo: coacción y represión. Esa es la fórmula mágica.

Estos señores, adictos al poder, están empecinados en reanimar a un viejo e insepulto cadáver; se resisten a inhumar una insana ideología que sobradamente demostró su inoperancia, y que mucho sufrimiento ha causado a millones de personas. Ya no saben qué perfume aplicar para disimular su mal olor.

Los regímenes comunistas, en vez de alcanzar la sociedad sin clases y la progresiva extinción del Estado a que aspiraban Marx y Lenin, crearon una nueva y súper poderosa clase que explota como nadie al proletariado y lo hace, irónicamente, en nombre de la clase obrera.

La nueva clase controla los aparatos políticos y económicos, y se perpetúa como nadie en el poder recurriendo a todo tipo de crímenes, con tal de no poner en peligro sus privilegios. La maquinaria estatal, en vez de disminuir adquiere cada día monstruosas dimensiones.

En su encíclica Spe salvi sobre la esperanza cristiana, el Papa Benedicto XVI, refiriéndose a Carlos Marx, dice: “Su error está más al fondo. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables”.

Y refiriéndose a lo que los comunistas llamaron fase intermedia de la dictadura del proletariado, el sumo pontífice expresa: “Esta fase intermedia la conocemos muy bien y también sabemos cuál ha sido su desarrollo posterior: en lugar de alumbrar un mundo sano ha dejado tras de sí una destrucción desoladora”.

En lo económico, el fracaso de los regímenes marxistas ha sido estrepitoso. Fue la principal causa del derrumbe del llamado “campo socialista” o “socialismo real” en Europa del Este.

La economía centralizada de cuartel es la causa fundamental del atraso y la miseria de Cuba, de Corea del Norte y también de la República de Laos. Aunque los comunistas de este último país, con la intención de progresar económicamente y dejar de ser la población más pobre del sudeste asiático, ha puesto en práctica políticas de privatización con favorables resultados.

Fidel Castro, o quien redacta las llamadas reflexiones, viene elogiando profusamente el proceso económico de China –otra nación bajo un régimen comunista violador de los derechos humanos–, pero el desarrollo alcanzado por el gigante asiático nada tiene que ver con el colectivismo marxista; se debe al modelo de economía capitalista que ha adoptado, a las reformas que han puesto en práctica y que los Castro se niegan a realizar en nuestro país.

Los Castro, con los norcoreanos, representan el punto extremo de la ortodoxia marxista. De ahí que a casi 20 años del colapso del comunismo en Europa del Este, y de las manifestaciones prodemocráticas ahogadas en sangre en la Plaza de Tiananmen, se empeñan en revivir su cadáver, en vez de propiciar su debido entierro.

Apaga y vamos

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Por: Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba, junio (www.cubanet.org) – La preocupación de lo que sucederá en el verano crece como una mancha de aceite entre la población. Los augurios sobre la economía familiar de quienes gustan de hacer pronósticos van de mal en peor.

Ayer una amiga me contó que tendrá vacaciones obligadas en agosto. Esto significa que las oficinas donde trabaja cerrarán para ahorrar energía. Aunque su salario no peligra, sí perderá lo que ella llama “la estimulación”, una especie de cuota especial que incluye pollo o derivados cárnicos, algunos artículos de aseo, etc. En lugar de los primeros repartirán proteína vegetal.

Las últimas medidas para el ahorro de energía durante los meses venideros han puesto los pelos de punta a más de uno. Sobre todo, a quienes tienen que dar de comer a la familia. En las vacaciones, los niños en casa consumen más que en otros períodos del año. Por tanto, se necesitan más alimentos, de preferencia, ligeros.

Asimismo, no solamente preocupaciones ocupan la mente de tantos cabezas de familia, sino ciertas interrogantes. ¿Y la generación de electricidad que aportarían los cacareados grupos electrógenos? ¿Cómo resulta ahora que de nuevo tenemos como base de la obtención de energía a las viejas centrales termoeléctricas? ¿Y las bombillas ahorradoras y todos los electrodomésticos consumidores de menos electricidad en los hogares? ¿Para qué sirvió todo ese gasto si, en definitiva, ahora se gasta más? ¿Por qué no se castiga con multas y cortes del servicio a los culpables del despilfarro, en lugar de repartir el castigo entre todos?

Estas y otras son las preguntas que todos se formulan, porque si los apagones frecuentes se eliminaron supuestamente gracias a la llamada “revolución energética”, entonces, ocurre ahora que el gobierno no puede satisfacer la demanda creciente de electricidad, siendo el vasto aparato gubernamental el más grande consumidor.

No hay otra verdad que la del apagón de las ideas de la batalla. Uno de los fraudes más estridentes de los últimos cincuenta años en Cuba. Ni los maestros emergentes sirvieron como tales, con el perjuicio extraordinario para la educación general, ni la agricultura arroja rendimientos satisfactorios, ni la atención en el sistema de salud mejora, ni tampoco los cambios prometidos se ven por alguna parte, con el producto final de que la población se cansa.

Por muchos ómnibus que circulen por la capital, no se llegará a poseer un sistema de transporte óptimo porque los chóferes y otros trabajadores de las bases de buses carecen del profesionalismo que solamente un buen salario puede lograr. Ni la atención a los pacientes en los hospitales llegará a ser esmerada, mientras médicos y personal paramédico no sientan que se les retribuye de acuerdo a su labor imprescindible.

Desoír el reclamo de la población acerca de la necesidad de cambiar la vida del país y encapricharse en continuar por el camino del inmovilismo, con cambios de ministros y otras medidas cosméticas, no dará ningún resultado, solamente  nos empujará cada vez más hacia el abismo. Así que como dice el dicho “¡Esto está de apaga y vamos!”.

Diálogo con Antúnez

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Por: Juan Carlos González Leiva

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – En el Centro de Información del Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba, en La Habana, entrevistamos a Jorge Luis García Pérez, “Antúnez”, ex prisionero político y destacado opositor al régimen cubano. Minutos después, Antúnez y los opositores que lo acompañaban fueron arrestados cuando intentaban realizar una marcha por la calle 23, en el Vedado.

Juan Carlos González: Sabemos que prepara una protesta cívica.

Antúnez: Nos encontramos en la jornada de homenaje a Pedro Luis Boitel, que cada año celebramos. Por eso se han llevado a cabo numerosas actividades en todo el país. El colofón sería un entierro simbólico en el Cementerio de Colón, después de una marcha pacífica por la calle 23.

Las calles son el verdadero escenario de nuestra lucha y resistencia, y no tenemos por qué pedir permiso al gobierno, que no permite estas actividades porque es un Estado totalitario

JCG: ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno a esta jornada?

Antúnez: La misma de siempre: la represión. Ahora mismo estamos cercados y perseguidos con inminente peligro de arresto.  Hay que tener en cuenta que el gobierno está desesperado y todavía es fresca la influencia del ayuno que realizamos en Placetas. No han dado ninguna señal positiva a las buenas intenciones de Obama y pudiera desatarse una oleada como la de marzo de 2003, pero pase lo que pase, nuestra lucha cívica no se detendrá, y si fuera preciso lo haremos desde las prisiones. Otros cubanos se levantarían y tomarían las calles, porque, lejos de amedrentarnos, lo que han hecho es fortalecernos. Muestra de ello son nuestras gloriosas Damas de Blanco, convertidas en un altruista símbolo de valentía y patriotismo.

JCG: ¿Cuál es su recomendación al exilio?

Antúnez: Un mayor compromiso con los demócratas dentro de la isla, y que no se desenfoquen en temas secundarios como las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Nuestro problema tenemos que resolverlos entre cubanos. Nuestros hermanos del exilio deben redoblar sus esfuerzos con su apoyo moral y material.

JCG: La Unión Europea se reunirá en junio. ¿Cuál es su mensaje?

Antúnez: Que adopten una postura más coherente para Cuba. No puede hablarse de diálogo desconociendo a las víctimas del gobierno cubano, que no cumple con los pactos Internacionales de derechos civiles que ha firmado, ni tampoco libera a los prisioneros políticos. Hasta tanto se mantenga el cuadro de violaciones a los derechos humanos, estos acercamientos son infructuosos; intentar llegar a un entendimiento con el régimen castrista es como arar en el mar.
Antúnez preside el Movimiento de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel”, y pertenece a la Coalición Central Opositora.

Con el agua al cuello

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Por: Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – Nuevos elementos reflejan que la situación económica y social de Cuba se podría tornar más delicada en los próximos meses. Algunos datos publicados sobre las dificultades en la agricultura, el transporte, las finanzas externas y el consumo energético  confirman esa presunción. A ello contribuyen también las declaraciones de personalidades oficiales, como  Francisco Soberón, Presidente del Banco Central, quien ha lanzado la consigna de “ahorro o muerte”, sobre la cual el diario Granma ha subrayado que no se trata de una exageración, dados los efectos de la crisis mundial sobre una economía ya seriamente dañada por 20 años de Periodo Especial y los impactos de varios huracanes.

También Marino Murillo, vice primer ministro a cargo de Economía y Planificación, vaticinó que el PIB en 2009 crecerá algo más del 2,0% frente al 6,0% establecido en el plan, mientras el oficialista Centro de Estudio de la Economía Cuba ha sido más pesimista al estimar un decrecimiento de hasta -0,5%.  En términos más realistas, si se producen cortes de electricidad similares a los años 1990, la caída del PIB podría ser mucho más pronunciada por el impacto sobre la producción y los servicios, así como, por supuesto, en el ya menguado consumo de la población.

Esto refleja la gravedad del panorama económico y las perspectivas de un porvenir muy incierto. Realmente, lo presenciado actualmente en Cuba se debe a la falta de toma de decisiones, que hubieran permitido prepararse para afrontar las incidencias de la crisis mundial, y paliarlas en determinado grado. Ahora se habla de ahorrar, muy especialmente en los componentes energéticos, cuando se conoce que desde hace muchos años el país pierde impresionantes cantidades de electricidad por las malas condiciones del sistema de transmisión y distribución, que ha llegado a representar en determinados años hasta el 19,6% del total producido (en 1958 fue de 8,7%); muy por encima de los límites permisibles que en ningún momento deberían sobrepasar el 10,0%.

En 2008, de acuerdo con datos oficiales, las pérdidas ascendieron a 2 923,8 gigawatts  hora (GW.h), el 16,3% de lo generado, lo cual es igual a la producción de varias termoeléctricas de 250 megavatios (MW), teniendo en consideración que un GW.h representa 1000 MW.h.

El agua bombeada para consumo industrial y humano también se pierde en un 60,0%, según cifras oficiales. Es cierto que desde hace unos meses se realizan obras en algunas ciudades para reparar parcialmente las conductoras, pero para  solucionar el problema total pasarán años. Se añade el calamitoso estado de la estructura productiva y del sistema habitacional, agravadas ambas por los destrozos causados por los huracanes, por lo que, como recientemente señalara el Presidente Raúl Castro, cuando azotan fenómenos naturales “los daños materiales siguen siendo considerables, debido a las vulnerabilidades acumuladas en casi todos los sectores y en la infraestructura del país”.

En la priorizada capital, según ha publicado recientemente el semanario Tribuna de La Habana, más del 75,0% de la superficie pavimentada requiere una urgente reparación, lo cual además de provocar accidentes automovilísticos y la acelerada destrucción de los vehículos, también genera consumo extra de combustible por desvíos y a causa de que el transporte no puede transitar con la velocidad óptima.

Los problemas acumulados son enormes, si se analizan otras esferas productivas y de servicios con equipamiento anticuado, poco eficiente y altamente consumidor de energía, a lo que se agrega un gran descontrol, que en un país llevado a la miseria coadyuva a la proliferación  del desvío (robo) masivo del combustible para el mercado negro.
Actualmente 4.5 galones de  diesel o gasolina regular (17 litros) vendidos en pesos libremente convertibles (CUC), representan 425 pesos moneda nacional, cuando el salario medio es de alrededor de 414.

Por otra parte, los llamados a la conciencia de los trabajadores a ahorrar ya están gastados debido a la reiteración de lo mismo durante decenios, mientras la burocracia ha derrochado a manos llenas. Los obreros y empleados cubanos no se sienten propietarios de nada, pues jamás se ha contado con ellos, a no ser para exigirles y explotarlos mejor.

Las direcciones de los centros laborales se forman con personas para cuya selección no se tiene en cuenta la capacidad y la experiencia, sino el grado de clientelismo político. La  práctica ha sido promover la mediocridad, mucho más  fácil de moldear bajo los estrictos cánones políticos del régimen, al igual que en otros sectores de la sociedad, comprendidos el periodismo y otras labores intelectuales. Esta práctica ha promovido el oportunismo, altos índices de ineficiencia y carencia de creatividad, lo cual constituye un formidable valladar para el uso adecuado de los recursos y el desarrollo económico y social.

En este contexto es imposible que los problemas que afronta y tendrá que solucionar el gobierno puedan resolverse, si no se va a la raíz del problema, que no es otro que la aplicación de un sistema económico, político y social que ha conducido a la desastrosa crisis, cuyas nefastas consecuencias pervivirán muchos años después de comenzarse las rectificaciones, como consecuencia de decenios de desgobierno.

Existen grandes diferencias entre los problemas que hubo en Cuba republicana hasta 1959, causados por malos gobiernos, y la situación actual.  A pesar de los muchos males prevalecientes en esos 57 años, siempre existió una sociedad civil defensora de la identidad nacional y, no obstante los altos niveles de corrupción gubernamental, la mayoría de los cubanos mantuvo los esfuerzos por lograr una Cuba mejor y el adecentamiento social, por el orgullo de ser cubano y la autoconfianza en que se saldría adelante.

En los últimos 50 años, por el contrario, además de la destrucción sistemática de las estructuras económicas, del tejido social y hasta de la composición demográfica, están presentes daños muy  serios infligidos al concepto de identidad y soberanía, creándose una permisible ética en el marco de una revolución que ha incumplido sus promesas de mejoría, en la que la doble moral, el egoísmo y la corrupción rampante se ha enraizado. Esto constituye el reto más importante a superar por el pueblo cubano.

Con esta amalgama de problemas de todo tipo habrá que enfrentar en los próximos meses el acrecentamiento de la crisis.

Revolución energética sin electricidad

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Por: Miriam Leiva

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – El sobre consumo de electricidad en los primeros cuatro meses de 2009, se ha convertido en el pretexto del gobierno para ir acostumbrando a la población a las penurias que se aproximan.  Durante ese período se consumieron 40 mil toneladas de combustible adicionales a lo establecido en el plan, para un crecimiento del 10,0% en el área estatal y 1,2% en el sector residencial, según informó la Empresa Eléctrica.

De continuar la tendencia, habría que importar 250 mil toneladas adicionales de combustible para generar electricidad, lo cual no sería posible por la disminución de los ingresos y la difícil obtención de créditos internacionales debido a la crisis económica mundial, según plasmó la prensa oficial. No se menciona que Venezuela recibe significativamente menos petrodólares por la caída del precio del oro negro, y que las entradas cubanas por servicios a ese país ya no compensan el déficit del intercambio de bienes en general.

Se ha dispuesto la ejecución de un plan en cada centro de trabajo y, donde se sobrepase el consumo establecido, se cortará el suministro hasta que se tomen las medidas de ajuste. Se plantea que según las entidades estatales se mantengan dentro de los planes, disminuirá la amenaza de afectar a la población. No obstante, se aplicarán también fuertes sanciones a las personas que realicen fraude eléctrico, lo cual se reflejó en el 10,0% de las viviendas inspeccionadas en el país. Roberto López, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista responsabilizó a las autoridades en los territorios de procurar no afectar a la población ni el correcto funcionamiento de la economía.

Esta tétrica situación con la energía eléctrica se echa sobre las espaldas de los trabajadores, con medidas punitivas de muy cuestionada justicia.  Si los centros productivos consumen en exceso puede deberse a la deficiencia de las redes eléctricas, la demanda mayor por la vetustez de los equipos, reparados con inventos de piezas de repuesto, y la atrasada tecnología.

En muchos lugares se derrocha electricidad por negligencia; no es extraño ver luces y equipos encendidos innecesariamente. Pero los cortes de electricidad en los centros de trabajo deben tener en cuenta las necesidades productivas, así como la relación del cumplimiento de los planes con el salario de los trabajadores.

Ha sido el sobre consumo de electricidad la oportunidad aprovechada por el Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, para colar la información de que “la contracción mundial repercute en los renglones del país y en una disminución de ingresos por visitante del turismo, lo cual hace estimar el comportamiento de PIB por encima del 2,0% y no en un 6,0%, como se pensó inicialmente. En realidad, ya el oficial Centro de Estudios de la Economía Cubana había vaticinado la posibilidad de un decrecimiento del PIB hasta -0,5%, lo cual era previsto incluso en mayor cuantía por estudiosos de Cuba y extranjeros.

Igualmente en las calles cubanas corrían las “bolas” (comentarios populares que se sospecha son  lanzados por fuentes oficiales), de que empezarían los apagones y el transporte disminuiría considerablemente por carencia de combustible. Ya en La Habana y pueblos del interior del país se aprecia la reducción de los viajes. Así comienza la preparación psicológica de la población para el regreso a los años 1990, cuando irrumpió el Período Especial, que en lugar de eliminarse, se reforzará ahora por la ineficiencia de los gobernantes cubanos para aprovechar las subvenciones venezolanas en inversiones productivas.

El pueblo está más atenazado que entonces. Desde 2005, luego de los acuerdos del ALBA, comenzó la “revolución energética”. Los cortes de electricidad se resolverían con la importación y emplazamiento de miles de grupos electrógenos que funcionan con combustible diesel, y no se construyeron termoeléctricas que generan con mayor eficiencia y menor gasto.  El petróleo cubano es muy pesado y no proporciona el diesel.  Como  solución para ahorrar se exigió al pueblo el cambio a cocinas, ollas de presión y  arroceras eléctricas (hasta entonces no se vendían en las tiendas de divisas porque se consideraban muy gastadoras), así como la sustitución de los viejos refrigeradores norteamericanos de más de 50 años de explotación, por otros chinos y aires acondicionados altos consumidores.

En fin, cuando llegue el Período Especial Intensificado, no se podrá cocinar y los pocos alimentos se echarán a perder en el coco, refrigerador cubano (blanco y usualmente sólo tiene agua dentro).

Esta trágica experiencia ya se ha vivido durante los intensos huracanes que han azotado después de iniciarse la “revolución energética”, porque hubo que entregar los equipos sustituidos y no se vende otro combustible. No sólo se repondrán las casas caídas con madera y hojas de palmas, sino que habrá que cortar marabú para cocinar. ¡Al fin se encontrará mejor uso para la mala yerba!

El plan para dinamizar la economía y la producción, ¿dónde está? Al parecer esperando los cambios estructurales y de concepto, que llegarán en algún momento de los próximos 50 años vaticinados el 1 de enero de 2009. Quizás eso consideran los dirigentes del gobierno cubano.  Lo que piense y sienta el pueblo no parece preocuparles, mientras aguante los apagones a fuerza de represión.


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