Mensaje de Lic. Eduardo Matías López Ferrer a la comunidad internacional

Estimados compatriotas:

Eduardo Matías López FerrerViolando la Constitución de México, el Gobierno de este País trata de firmar acuerdos migratorios con Cuba, que sellará un futuro aún más incierto para los migrantes cubanos. En la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores de esta Ciudad de México comenzaron hoy a puertas cerradas las sesiones entre ambos países, anunciando la conclusión de las mismas mañana miércoles.  La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reza textualmente: Art. 15.- No se autoriza la celebración de tratados para la extradición de reos políticos, ni para la de aquellos delincuentes del orden común que hayan tenido en el país donde cometieron el delito la condición de esclavos; ni de convenios o tratados en virtud de los que se alteren las garantías y derechos establecidos por esta Constitución para el hombre y el ciudadano.

La Asociación Cívica Cubano-Mexicana ha denunciado constantemente esta franca violación constitucional. Hemos hecho patente en diferentes foros y múltiples entrevistas de prensa que no estamnos conformes con las salidas por mar de cubanos por el alto riesgo que ello representa, pero cuando los balseros llegan a estas costas después de grandes esfuerzos y aun a costa de su vida, deportarlos representa en muchos casos ser enviados a las cárceles castristas, por lo que siempre contarán con todo nuestro apoyo y el de todos los hombres libres y democráticos de México y el mundo.

Reiteramos una y otra vez que a diferencia de lo que sucede con otras nacionalidades, la razón fundamental de la migración cubana ES POLITICA Y NO ECONÓMICA. Y es que bajo la dictadura cubana toda decisión es unipersonal del castroenturno, unipartidista, y tanto la economía como el resto de todas las facetas de la vida de nuestro pueblo gira alrededor de las decisiones políticas de la gerontocracia en el poder.

El día de hoy por las páginas noticiosas de Yahoo, Google y otros medios se publicó la denuncia nuestra  por toda una serie de violaciones y maltratos a los presos migratorios cubanos en México, lo que incluye la muerte de tres de ellos a finales del pasado año. Solicitamos a toda la diáspora cubana que se informe de esto mediante la página www.cubalsero.org.mx, a la cual ya hemos subido la noticia de la AFP, y se prepare para emitir un comunicado conjunto al Gobierno, al Congreso y a la Suprema Corte de Justicia de México, a fin de evitar que tenga más peso el interés gubernamental de deportar a cubanos que el cumplimiento de la máxima Ley en este País, y que todos conozcan que aunque los consulados cubanos rechacen a aquellos que supuestamente por obligación diplomática y a la luz de la más elemental norma del Derecho Internacional están obligados a representar y defender, y que las autoridades mexicanas se ensañen con la parte más vulnerable de nuestra migración; el exilio es capaz de unirse en una causa tan justa como esta por los derechos humanos y las garantías individuales de nuestros balseros, y aunque nuestra voz como la de todo el pueblo no tenga valor dentro de nuestra propia tierra, acá afuera sí podemos expresarnos y lo haremos, con todo el peso que la razón y la justicia universal nos otorga.

Gracias por su apoyo.

Un fuerte abrazo cubano y VIVA CUBA LIBRE !!!.

Lic. Eduardo Matías.

Cuba ¿Por qué los cambios?

Por: Huber Matos Araluce

Antes de julio del 2006, mes en que Fidel Castro fue internado con urgencia por supuestos problemas gastrointestinales, la cúpula del poder en Cuba ya estaba al tanto que Castro había entrado en una etapa irrecuperable.  El diagnóstico médico previo era preocupante, el Comandante en Jefe estaba perdiendo su capacidad mental, había sufrido más de una isquemia y las consecuencias de la próxima podían ser devastadoras.  Tenían que prepararse para lo peor.  ¿Cómo reaccionaría la población el día en que muriera?  ¿Como podría manejarse una sucesión con éxito?  El panorama no era alentador.

El romance mediático mundial con el castrismo estaba concluyendo.  Los “logros” de la Revolución se habían ido evaporando y los medios de comunicación internacional ya no los disimulaban como antes.  La producción de azúcar había sido reducida a una mínima fracción de los buenos tiempos y los demás sectores agrícolas estaban en iguales o peores condiciones.   Tampoco podían esconderse los problemas en el campo educativo y el deterioro de la salud pública.   La ausencia de Fidel Castro crearía expectativas, presiones y curiosidad sobre las verdaderas condiciones del pueblo cubano.

La pérdida de la subvención venezolana daría inicio a una crisis en Cuba muy difícil de controlar.  Chávez podía perder el poder, en consecuencia el flujo de petróleo desde Venezuela no está garantizado.  Ese petróleo evita la paralización del transporte y la generación de electricidad en Cuba,  además una parte se vende  para pagar las importaciones  del 64% de los alimentos que representan la canasta básica de la población.  El fracaso de Chávez en el referendo de diciembre del 2007 fue una señal adicional de peligro.

Aunque Washington había repetido públicamente una y otra vez que no aceptaría como sucesor a Raúl Castro,  la administración del Presidente Bush haría lo posible por no estimular una crisis en Cuba.  Su gobierno estaba demasiado preocupado por una eventual inmigración ilegal masiva desde la isla.   Además, entre Iraq, Afganistán, Al Qaeda, Irán y la impopularidad mundial, la Casa Blanca estaba bien enredada.  Un triunfo del Partido Demócrata en Noviembre del 2008 era esperanzador para la cúpula castrista.

En Europa el gobierno español seguiría defendiendo los intereses de sus empresarios en Cuba.  Estos controlan una buena parte de la industria turística de la isla.  Por esta razón y para explotar el sentimiento anti norteamericano entre los  españoles, el gobierno socialista continuará  insistiendo en el seno de la Unión Europea en que hacia Cuba, una política de acercamiento es más efectiva que una de enfrentamiento y presión.  El grupo que heredaba la sucesión podía convencer a España de que harían una apertura en Cuba. Mientras ésta no pusiera  en peligro su casi monopolio del turismo en la isla, los españoles  continuarían colaborando.

La situación interna era bastante más complicada.  Aun manteniéndose el suministro de petróleo venezolano la economía de la isla seguiría  deteriorándose, o en el mejor de los casos su crecimiento sería inferior a las necesidades de la población.  La nueva generación de cubanos está frustrada y el sueño de los jóvenes es huir de Cuba hacia los Estados Unidos.  No puede descartarse que en determinadas circunstancias ese descontento se convierta en exigencias y eventualmente en retos al gobierno.

La mayoría de las personas vinculadas directamente al gobierno o sus a organizaciones, incluyendo los militares, están descontentos. La sucesión estaba convencida que no podía contar con el apoyo incondicional de estos cubanos. Aunque el nivel de vida de este grupo es superior a la de la mayoría de la población, ellos  saben que es inferior al que podrían disfrutar si el sistema permitiese ciertas libertades.   La ausencia del Fidel Castro haría cada vez más difícil justificar los errores y excesos de  sus decisiones.

Una y otra vez la disidencia ha sobrevivido la represión. Aunque estos grupos de oposición han sido aislados de la población por el acoso permanente y la falta de acceso a los medios de comunicación, los mismos siguen siendo objeto de interés en el exterior.  La desaparición de Fidel les daría energía y protagonismo.  No podía descartarse que a  pesar de los esfuerzos por mantenerlos divididos, estos se pudieran unir y convertirse en una opción política para la población.

Ante todas estas circunstancias, el grupo sucesor decretó que la salud de Fidel Castro era un secreto de Estado.  Aunque lo tienen aislado, se insiste en su recuperación y no han dejado de aparecer artículos supuestamente escritos por él.  Se apoyó a Raúl Castro como “el cancerbero de la Revolución”* y se comenzaron a crear expectativas de cambios con el fin de ganar tiempo y espacio dentro y fuera de Cuba.

México y Cuba inician negociación para llegar a un acuerdo migratorio

Acuerdo Migratorio Cuba MéxicoMEXICO (AFP) - Una delegación del gobierno cubano iniciará el martes en México negociaciones por un acuerdo migratorio que llene el vacío legal que padecen en México los ciudadanos de la isla, quienes muchas veces enfrentan procesos irregulares y son víctimas de abusos. Autoridades cubanas estarán en México el martes y miércoles “tal y como se acordó en la reunión entre el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, y su homóloga Patricia Espinosa en marzo pasado en La Habana”, confirmó la oficina de prensa de la embajada cubana en México. El 14 de marzo los cancilleres retomaron la relación bilateral que había estado prácticamente congelada desde 2004 y acordaron firmar en septiembre próximo un acuerdo migratorio que asegure un flujo “legal, seguro y ordenado”.

Organizaciones no gubernamentales denuncian que debido al vacío legal existente en materia migratoria muchos cubanos que son detenidos en México padecen violaciones de los derechos humanos.

“Las condiciones de detención en las que se encuentran personas de origen cubano dentro de las estaciones migratorias de México, están rodeadas de irregularidades y violaciones a derechos fundamentales, más allá de las comúnmente documentadas”, dijo a la AFP la organización Sin Fronteras.

De acuerdo con Sin Fronteras, en el último año se ha incrementado el número de migrantes de nacionalidad cubana que ingresan a México, aunque autoridades del país de destino se niegan a revelar la cifra.

Mientras, el número de cubanos detenidos en las estaciones migratorias aumenta sostenidamente desde 2002, cuando fueron aprehendidos 159, mientras que en 2003 se arrestaron a 305 y en 2004 a 779 migrantes de la isla, según el Instituto Nacional de Migración (INM).

Las cifras de los últimos tres años se desconocen, debido a que el INM decidió reservar esa información.

“Embarcaciones de gran capacidad llegan regularmente a las costas de Pinar del Río y de Habana Campo en Cuba y sacan a unos 80 o 90 cubanos para llevarlos a Cancún (este de México)”, señaló Eduardo Matías Ferrer, director de la Casa del Balsero y el Migrante Cubano en México.

Estos migrantes, llamados de cinco estrellas, llegan a pagar hasta 15 mil dólares para permanecer resguardados en Cancún en una casa de seguridad y después ser trasladados en pequeños grupos hasta la frontera con Estados Unidos, donde acaba la travesía, detalló el activista.

La ley conocida como de “Pies secos, pies mojados” en Estados Unidos, permite a los cubanos que llegan por tierra acceder a una situación migratoria legal, mientras que los que son detenidos en el mar son inmediatamente deportados hacia Cuba.

Pero un número indeterminado de cubanos sin recursos que llegan a México en embarcaciones pequeñas o desde Centroamérica terminan en estaciones migratorias, donde frecuentemente son objeto de abusos.

Esta situación extraordinaria ha resultado en el cobro de altas multas hacia los migrantes cubanos, por encima de los montos para otras nacionalidades establecidos por el INM.

Ambas organizaciones, consultadas por la AFP por separado, denunciaron que los cubanos en muchos casos permanecen en las estaciones migratorias más de lo 90 días reglamentarios y “si la detención se prolonga se deterioran las condiciones de la reclusión”.

Eduardo Matías López Ferrer“Entre agosto y diciembre de 2007 se produjeron al menos tres fallecimientos por negligencia y maltrato en las estaciones migratorias de Cancún y Chiapas, y el INM se ha negado a aportar toda información al respecto”, según Matías.

El director de la Casa del Balsero aseguró que “el consulado cubano no da ningún auxilio a sus connacionales retenidos en las estaciones migratorias e incluso se niega a asumir el traslado a su país de los cadáveres de los balseros que han muerto”.

Cuba trata de frenar el declive del sistema educativo

Por: Mauricio Vicent

No es casualidad que el primer ministro cesado por el Gobierno de Raúl Castro haya sido el de Educación. El deterioro del sistema educativo, universal y gratuito, era cuestionado por la población desde hace tiempo. Del boca a boca popular se pasó, primero, a reproches más o menos directos en la prensa oficial; y luego a críticas durísimas durante un reciente congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en el que se llegó a plantear que la actual estrategia educativa hipotecaba el futuro de la nación. Por eso, cuando el martes el ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, fue destituido fulminantemente, la noticia no sorprendió.

El comunicado en que se anunció su cese no incluía ninguna crítica a Gómez, solamente el elogio de su sucesora, Ana Elsa Velásquez, quien durante los últimos ocho años fue rectora del Instituto Pedagógico de Santiago de Cuba. Sin embargo, por la forma de redacción de la nota oficial, al viejo estilo, todo el mundo entendió. Durante el debate nacional celebrado el año pasado en la isla, el problema de la educación y su deterioro salió con fuerza. Decenas de miles de cubanos criticaron la calidad de la enseñanza y la improvisación de maestros adolescentes, formados a toda prisa, que hoy llevan buena parte del peso de la enseñanza.

Cuando Raúl Castro asumió el cargo de presidente, el 24 de febrero, dijo que comenzaría a levantar prohibiciones absurdas y a tomar medidas para elevar el nivel de vida. Señaló, además, que el millón de opiniones y planteamientos vertidos por sus compatriotas durante las asambleas serían la materia prima para empezar a trabajar. Y, por supuesto, entre los problemas prioritarios, está el de la educación.

Hasta ahí todo normal. Pero el miércoles, en un artículo publicado en Granma, Fidel Castro argumentó el cese de Gómez. Dijo que ya no era “confiable” y opinó que “había perdido energía y conciencia revolucionaria”. Aseguró Castro que se le consultó la destitución y que estuvo de acuerdo, y añadió: “Asumo la responsabilidad plena por esta decisión”. Diplomáticos y analistas vieron en la intervención de Fidel una muestra de que su papel en el Gobierno sigue siendo relevante, y recordaron que Raúl Castro pidió al Parlamento autorización para consultarle “las decisiones de especial trascendencia”.

En su artículo, Fidel dejó establecido que continúa velando por el rumbo de su revolución. “Usted puede pensar que su pequeño barco avanza río arriba, pero si la corriente es más fuerte estará retrocediendo”, dijo, para pedir después “no hacer vergonzosas concesiones a la ideología del imperio”. “Los libelos enemigos me acusarán de aplicar terror psicológico a partir de la autoridad moral. El verdadero terror psicológico y físico sería el regreso del dominio imperial sobre Cuba”, afirmó.

Cuba acusa a Damas de Blanco de ser “punta de lanza” de EEUU

LA HABANA (AFP) — Cuba acusó el jueves a Estados Unidos de “fabricar y promover” la “contrarrevolución” y de tener como “punta de lanza” a las Damas de Blanco, quienes rechazaron la acusación y denunciaron una campaña de “desprestigio” del gobierno contra su movimiento por los presos políticos.

En un comunicado, la cancillería arremetió contra la disidencia en reacción a una nota difundida en La Habana en la que Washington “deploró” el desalojo por la fuerza de una manifestación de las Damas de Blanco -esposas de presos políticos-, que el lunes protestaban en las inmediaciones de la Plaza de la Revolución.

Cuba “acusa al Gobierno de los Estados Unidos de fabricar y promover estas y otras provocaciones contrarrevolucionarias y las consiguientes campañas mediáticas”, según la nota oficial, publicada en el diario Granma.

La Habana reafirmó “su derecho a impedir, neutralizar y responder a estas acciones provocadoras concebidas, financiadas y estimuladas por el Gobierno de los Estados Unidos”.

La cancillería cubana dijo que las Damas de Blanco, premio Sajarov-2005 del Parlamento Europeo, fueron elegidas “punta de lanza” de Washington en Cuba, y mencionó que una de ellas recibió una carta de apoyo del presidente George W. Bush y otra fue recibida en la Casa Blanca el 24 de enero.

“Con el epíteto de ‘punta de lanza’, el gobierno busca desprestigiarnos, distorsionar la idea que el pueblo se ha hecho de nosotras, que no nos vea como mujeres que reclaman la libertad de sus familiares”, declaró a la AFP Laura Pollán.

“No somos políticas ni recibimos órdenes de nadie, todo lo hacemos por amor y por dolor”, apuntó Pollán, una de las líderes del grupo, creado luego de que 75 opositores fueron detenidos y condenados en 2003 a penas de seis a 28 años de cárcel.

En su nota, la cancillería afirmó que Bush “reconoció abiertamente” en un discurso el 7 de marzo “el papel de este grupúsculo como instrumento priorizado de su política contra Cuba”.

“El problema es que Damas de Blanco ha alcanzado un reconocimiento dentro y fuera de Cuba y el gobierno quiere como desprestigiarnos, no es nada nuevo”, dijo la activista Miriam Leyva.

Según el Gobierno, la Sección de Intereses de Washington en La Habana (SINA) es “el estado mayor” de la disidencia y denunció que por su medio se entregan recursos a los opositores para su labor, como servicios de internet, equipos electrónicos, pegatinas, camisetas y “literatura con contenido subversivo”.

En un hecho inusual, la televisión cubana difundió el martes un video en el que vincula al grupo de mujeres con el jefe de la SINA, Michael Parmly, y con la congresista republicana de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, y fue publicada una nota en la que el Gobierno advierte que no tolerará “provocaciones”.

¿Cuándo termina un exilio?

Por: Rafael Rojas

María Zambrano escribió que el exilio se presenta ante quienes lo padecen como una condición interminable o eterna: “La inmensidad, el ilimitado desierto, la inexistencia del horizonte y el cielo fluido. La existencia del ser humano a quien esto acontece ha entrado ya en el exilio, como en un océano sin isla alguna a la vista, sin norte real, punto de llegada, meta”. Sin embargo, María Zambrano regresó a su patria en 1984, después de 45 años de peregrinación, y murió como persona en democracia.

La actual sucesión cubana da la razón a quienes, en las dos últimas décadas, han sostenido que la revolución, entendida como cambio social promovido por un Estado, terminó hace mucho tiempo, y que lo que subsiste en la isla es un Gobierno autoritario que administra conflictos domésticos. Pero que la revolución haya terminado no significa que su contraparte histórica, el exilio, también concluya.

En el lenguaje del poder cubano la palabra revolución funciona como sinónimo de socialismo y patria, a pesar de que los tres términos posean significados distintos. La confusión se debe a que en el habla oficial todos los conceptos y símbolos nacionales desembocan en el mismo campo semántico: el de un régimen de partido único y economía estatal, encabezado desde hace medio siglo, por los hermanos Fidel y Raúl Castro.

Llamar revolución a un orden institucional, copiado del soviético, como el que funcionó entre 1971 y 1992, no pasa de un ardid simbólico de las élites del poder insular. Más absurdo aún resulta entender como revolución lo que viene sucediendo en Cuba en los últimos 16 años, cuando se ha producido un cambio social que el Gobierno no quiso ni propició y que apenas en los últimos meses comienza a ser legalmente reconocido.

El exilio, como es sabido, no surgió como reacción contra aquella revolución que triunfó en enero de 1959, sino contra la radicalización comunista del Gobierno revolucionario entre 1960 y 1961. Lo decisivo para la formación de cualquier comunidad exiliada, en la España de Franco, la Rusia de Stalin, la Alemania de Hitler, el Chile de Pinochet o la Cuba de Fidel, es la ausencia de libertades públicas, la imposibilidad de ser opositor sin arriesgar la vida o perder la libertad.

De ahí que aunque la revolución haya terminado y aunque la definición ideológica del régimen tome una tímida distancia del “marxismo-leninismo”, la experiencia del exilio seguirá reproduciéndose mientras la ciudadanía carezca de derechos de asociación y expresión.

El Gobierno de Raúl Castro puede declararse mañana a favor de una “economía social de mercado”, abrir la pequeña y mediana empresa privada, dejando intacto el partido único y penalizando el ejercicio de algunos derechos. Aún en ese escenario poco probable, de verdadera apertura económica con cierre político, habrá exilio.

Si en Cuba se produjera una transición a la democracia y dentro de cinco o diez años se concedieran plenos derechos civiles y políticos, muy pocos de los exiliados actuales se repatriarían. En Miami, Madrid, Barcelona, París y México seguirán viviendo cubanos, afincados en esas ciudades, pero con una relación muy distinta con el país de origen que, finalmente, reabre sus puertas. Entonces no dejará de haber emigrantes cubanos, pero será muy difícil llamarlos exiliados.

Los exilios duran lo mismo que los regímenes que los producen. En el caso de Cuba, por lo prolongado del régimen, es inevitable que el exilio cambie. Cambia de muchas maneras, pero, sobre todo, generacional e ideológicamente. Las diferencias entre un cubano que llegó a Miami en 1961, otro que llegó por el Mariel en 1980, un balsero del 94 o uno que se ganó la lotería de las visas en el 2002 son palpables. Los cuatro dejaron atrás un país diferente, aunque sueñen con un futuro parecido.

El exilio y el régimen que lo produce son antípodas, pero no entidades equivalentes. Un exilio es una comunidad civil, cultural y política, no un Gobierno y mucho menos un Estado. Es error de algunos exiliados considerarse gobierno y es malicia del régimen de la isla presentar a Miami como un Estado opositor. De ahí que sean injustos la medición del éxito o el fracaso y el veredicto sobre la eficacia política de sujetos tan disímiles.

Mucho se ha hablado, y con razón, del triunfo económico del exilio y de la dinámica inserción de los cubanos en la política de Estados Unidos. Muchas veces se contrapone esa historia de éxito al fracaso que representa la persistencia del régimen cubano. El exilio, en efecto, no ha logrado su objetivo histórico: generar un cambio de régimen en la isla. Sin embargo, pocas veces se repara en el hecho de que, ideológicamente, el exilio y la oposición también pueden atribuirse la victoria.

Cuando por mero afán continuista o por malabares de la sobrevivencia, los gobernantes cubanos reconocen que la política económica de la isla es “obsoleta”, que la gran literatura exiliada “forma parte del patrimonio nacional” o que el “socialismo debe democratizarse”, es difícil no concluir que, a regañadientes, están dando la razón a sus críticos y adversarios. Los nuevos gobernantes de Cuba se apropian, de manera incompleta y autoritaria, de las ideas que durante medio siglo han sostenido la oposición y el exilio.

¿Cuántos intelectuales, académicos o funcionarios han tenido que exiliarse en los últimos veinte años por defender abiertamente el mercado libre campesino, la pequeña y mediana empresa privada, la tolerancia de la crítica en los periódicos o el respeto a la comunidad exiliada? Los 75 disidentes encarcelados en la primavera de 2003 y los 300 presos políticos, que malviven en Cuba, perdieron su libertad por sostener públicamente muchas ideas que hoy acepta el Gobierno de Raúl Castro.

La meta de los exiliados cubanos, con independencia del método utilizado, ha sido siempre la democracia. Aunque todavía se vea lejana, cuesta trabajo imaginar que esa meta no se alcanzará en el futuro de Cuba. Quienes la alcanzarán no serán, probablemente, muchos exiliados y sí algunos de los que hoy se presentan como sus enemigos más feroces. Esa paradoja, de derrota política y victoria ideológica, debe ser asumida en toda su tragedia, en toda su amarga epopeya. Reconocer al exilio como precursor de la democracia cubana será una tarea intelectual del futuro.

El Gobierno de Raúl Castro, aunque aparentemente dispuesto a avanzar en una reforma económica limitada, mantiene la misma actitud de soberbia de su antecesor, al desconocer la legitimidad histórica de la oposición y el exilio. Ese Gobierno no sólo conserva las mismas prácticas represivas, como vimos recientemente con la “dispersión” de las Damas de Blanco, sino el mismo lenguaje descalificador que identifica a los opositores con un sujeto “antinacional”.

Las élites sucesoras parecen no advertir que el inmovilismo político puede conspirar contra la deseada popularidad de las reformas, dentro y fuera de la isla.

Raúl Castro destituye al ministro de Educación, en un primer cambio de su Gobierno

Fuente: http://www.cnnplus.com/codigo/noticias/imprimir_noticia.asp?id=639365&cod=82

El presidente cubano Raúl Castro ha destituido al ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, en el primer cambio de Gobierno que se lleva a cabo en la isla, desde que el hermano de Fidel es el jefe.

El Consejo de Estado de Cuba ha destituido al ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, y ha nombrado en su lugar a Ana Elsa Velásquez. Es el primer cambio en el Gobierno desde que el general Raúl Castro reemplazó a su hermano Fidel en la Presidencia el pasado 24 de febrero.

Según un comunicado oficial, el relevo se ha producido “a propuesta del Buró Político del Comité Central” del Partido Comunista, del que sigue siendo primer secretario Fidel Castro.

El ex presidente cubano, Fidel Castro, ha declarado que el hasta ayer ministro de Educación, ha sido cesado porque “había perdido energía y conciencia revolucionaria”.

Fidel ha explicado que durante los tres últimos meses ha viajado con mucha frecuencia, “utilizando siempre el pretexto de la cooperación internacional de Cuba. Por este y otros elementos de juicio, no se tiene ya confianza en él; más claro todavía: ninguna confianza”.

Primer cambio

La destitución de Gómez ha sido el primer cambio en el Gobierno que Raúl Castro ha recibido de su hermano mayor desde hace dos meses.

Durante los 19 meses en los que fue presidente interino, hubo cambios en cuatro ministerios: Informática y Comunicaciones, Transportes, Justicia y Recursos Hidráulicos.

Además, al asumir la Presidencia el 24 de febrero, el general Raúl Castro, hasta entonces ministro de las Fuerzas Armadas, dejó en ese cargo a Julio Casas Regueiro.

Reprimen a las Damas de Blanco en la Plaza de la Revolución “Video”

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Cuba desea mejorar relaciones con México

CIUDAD DE MEXICO (AP) - El presidente de Cuba Raúl Castro desea mejorar sus relaciones con México, señaló un periódico.

El propietario del Sol de México Mario Vázquez Raña tuvo en fecha reciente una reunión con Castro en la Habana. De acuerdo a un artículo publicado el lunes, el presidente cubano expresó a Vázquez Raña “que desea verdaderamente que las relaciones entre México y su país alcancen los niveles de amistad, respeto y afecto de antaño”.

Las relaciones entre México y La Habana se deterioraron durante el gobierno del presidente mexicano Vicente Fox, que criticó la situación de los derechos humanos en Cuba. Ambos países llamaron a sus embajadores durante algunos meses del 2004.

Pero el presidente Felipe Calderón restableció las relaciones con Cuba luego que sucedió a Fox en el 2006. Calderón ha expresado sus deseos de continuar mejorando las relaciones con Cuba.

En el artículo publicado en el Diario El Sol, Vázquez Raña indicó que en el curso de su conversación con Raúl Castro hubo “variadas referencias de las estrechas relaciones que unen a los pueblos de México y Cuba. Y quedó de manifiesto el deseo firme de que estas relaciones entre ambos pueblos alcancen nuevamente los niveles de desarrollo que antes gozábamos”.

La Habana prepara un paquete de reformas

LA HABANA (AP).— Los cubanos no sólo podrían viajar pronto al extranjero sin esperar por permisos oficiales, sino que también tendrán luz verde para alquilar libremente sus casas y habitaciones, vender los inmuebles con título de propiedad y adquirir auto sin autorizaciones especiales.

Tras las medidas liberalizadoras para la compra de computadoras, celulares y efectos electrodomésticos, la autorización a los ciudadanos nacionales para hospedarse en hoteles, la eliminación del tope salarial y la entrega en usufructo de tierras a los campesinos, el gobierno de Raúl Castro planea levantar otras restricciones a favor de las reclamaciones de la población.

Además, están en estudio, como opción para aplicar en el curso del presente año o en 2009: Revalorización del peso cubano frente al peso convertible (CUC) a razón de 19 pesos cubanos por CUC, con la intención de ir equiparándolos gradualmente y lograr una moneda única a mediano plazo. Actualmente un CUC equivale a 24 pesos cubanos y 1.20 dólares.

Además, flexibilizar las restricciones a la libre empresa y los cuentapropistas, lo que permitiría a los ciudadanos abrir pequeños negocios. De acuerdo con “El Sol de México”, el presidente Raúl Castro Ruz desea mejorar sus relaciones con México.

El propietario del diario mexicano Mario Vázquez Raña tuvo en fecha reciente una reunión con Castro en La Habana. De acuerdo con un artículo publicado ayer, Castro expresó a Vázquez Raña “que desea verdaderamente que las relaciones entre México y su país alcancen los niveles de amistad, respeto y afecto de antaño”.

Las relaciones entre México y Cuba se deterioraron durante el gobierno de Vicente Fox, que criticó la situación de los derechos humanos en Cuba. El presidente Felipe Calderón restableció nexos luego que sucedió a Fox en 2006.